¿Qué es la dismenorrea?
La dismenorrea es el término médico para el dolor menstrual: cólicos uterinos que ocurren durante la menstruación. Es el trastorno ginecológico más frecuente y afecta del 50 % al 90 % de las personas en edad reproductiva. A pesar de su enorme prevalencia, suele estar infradiagnosticada e infratratada.
Se clasifica en dos tipos: la dismenorrea primaria, que ocurre sin patología pélvica identificable y se debe al exceso de prostaglandinas uterinas, y la dismenorrea secundaria, asociada a condiciones como endometriosis, adenomiosis, miomas o enfermedad inflamatoria pélvica.
La dismenorrea es la principal causa de absentismo escolar y laboral entre personas jóvenes en edad reproductiva. Diversos estudios estiman que entre el 10 % y el 15 % de las personas afectadas presentan un dolor lo bastante intenso como para impedir las actividades habituales durante 1 a 3 días en cada ciclo menstrual.
Primaria frente a secundaria
La dismenorrea primaria se asocia al exceso de prostaglandinas. La secundaria indica una patología pélvica subyacente que requiere investigación específica.
Alta prevalencia
Afecta a una proporción significativa de las personas en edad reproductiva en estudios poblacionales y constituye la causa ginecológica más frecuente de absentismo escolar y laboral.
Tratamiento eficaz
Los AINE y los anticonceptivos hormonales ofrecen una buena tasa de alivio del dolor en la dismenorrea primaria cuando se utilizan de forma adecuada y bajo orientación médica.
Fisiopatología
La dismenorrea primaria resulta de la producción excesiva de prostaglandinas por el endometrio durante la menstruación. Con la caída de los niveles de progesterona en la fase lútea tardía, se activa la enzima ciclooxigenasa-2 (COX-2), lo que aumenta la síntesis de prostaglandinas E2 y F2-alfa en el endometrio.
La prostaglandina F2-alfa (PGF2a) es el principal mediador del dolor menstrual. Provoca contracciones miometriales intensas y descoordinadas, con frecuencia y amplitud aumentadas. Estas contracciones elevan la presión intrauterina por encima de 150-180 mmHg (valores normales: 40-80 mmHg), lo que comprime los vasos uterinos y causa isquemia miometrial: la fuente directa del dolor.

Las prostaglandinas también sensibilizan las terminaciones nerviosas uterinas y reducen el umbral del dolor (hiperalgesia). Además, las prostaglandinas y los leucotrienos liberados a la sangre contribuyen a síntomas sistémicos como náuseas, vómitos, diarrea, cefalea y fatiga.
En la dismenorrea secundaria, el dolor responde a mecanismos específicos de la patología subyacente: implantes endometriósicos ectópicos (endometriosis), infiltración adenomiótica del miometrio (adenomiosis) o distorsión de la cavidad por miomas submucosos. Identificar la causa es esencial para el tratamiento adecuado.
Síntomas
El dolor de la dismenorrea primaria suele iniciarse horas antes o al comienzo de la menstruación, con un pico en las primeras 24-48 horas. Se describe como un cólico suprapúbico que puede irradiarse hacia la región lumbar y la cara interna de los muslos. Los síntomas asociados reflejan la acción sistémica de las prostaglandinas.
🔍Manifestaciones de la dismenorrea
Dolor cólico en la región suprapúbica, intermitente o continuo, con intensidad variable, de leve a incapacitante.
Dolor que se extiende hacia la región lumbosacra debido a la inervación compartida entre el útero y los segmentos lumbares.
Presentes en el 50 %-60 % de los casos; resultan de la acción sistémica de las prostaglandinas sobre el tracto gastrointestinal.
Las prostaglandinas estimulan la motilidad colónica, lo que provoca diarrea hasta en el 30 %-40 % de las personas durante la menstruación.
Los efectos vasculares de las prostaglandinas circulantes pueden ocasionar cefalea, mareo y sensación de desmayo.
La combinación de dolor, privación de sueño y efectos hormonales contribuye a una fatiga y a alteraciones del estado de ánimo significativas.
DISMENORREA PRIMARIA FRENTE A SECUNDARIA
| CARACTERÍSTICA | PRIMARIA | SECUNDARIA |
|---|---|---|
| Inicio | 6-12 meses tras la menarquia | Por lo general después de los 25 años |
| Patrón del dolor | Ciclos iniciales; mejora con la edad | Empeoramiento progresivo con el tiempo |
| Duración | Primeras 24-72 h de la menstruación | Puede iniciarse días antes y persistir después |
| Examen pélvico | Normal | Frecuentemente alterado |
| Respuesta a los AINE | Buena (80 %-90 %) | Parcial o ausente |
| Causa principal | Exceso de prostaglandinas | Endometriosis, adenomiosis, miomas |
Diagnóstico
El diagnóstico de la dismenorrea primaria es clínico y se basa en la historia típica de cólicos menstruales cíclicos en personas jóvenes con un examen pélvico normal. No se requieren exámenes complementarios para el diagnóstico cuando el cuadro es clásico y existe una buena respuesta al tratamiento.
La investigación de la dismenorrea secundaria debe considerarse cuando el dolor se inicia después de los 25 años, empeora de forma progresiva, no responde a AINE ni a anticonceptivos, hay dolor fuera del periodo menstrual o el examen pélvico es anormal. La ecografía pélvica transvaginal es el estudio inicial más indicado.
🏥Señales de alerta para dismenorrea secundaria
- 1.Inicio de la dismenorrea después de los 25 años sin antecedentes previos
- 2.Empeoramiento progresivo de la intensidad a lo largo de meses o años
- 3.Dolor pélvico fuera del periodo menstrual (dolor pélvico crónico)
- 4.Dispareunia profunda (dolor durante la relación sexual)
- 5.Falla terapéutica con AINE y anticonceptivos hormonales
- 6.Sangrado menstrual excesivo (menorragia) o irregular
- 7.Infertilidad asociada
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
Diagnóstico diferencial
Endometriosis
- Dismenorrea progresiva que empeora con los años
- Dispareunia profunda
- Dolor pélvico crónico no cíclico
- Infertilidad asociada
- Dolor al defecar durante la menstruación
Pruebas diagnósticas
- Ecografía transvaginal con preparación intestinal
- Resonancia magnética pélvica
Modulación de la sensibilización central y reducción de citocinas inflamatorias en el dolor crónico asociado
Adenomiosis
- Útero aumentado y globoso al examen
- Menorragia asociada
- Dismenorrea en personas mayores de 35 años
- Sangrado menstrual excesivo con anemia ferropénica
Pruebas diagnósticas
- Ecografía transvaginal
- Resonancia magnética pélvica
Apoyo en el manejo del dolor crónico asociado, en combinación con tratamiento hormonal
Síndrome del intestino irritable
Leer más →- Dolor abdominal cíclico que también aparece fuera de la menstruación
- Alteración del hábito intestinal
- Distensión abdominal
Pruebas diagnósticas
- Criterios de Roma IV
- Colonoscopia para descartar enfermedad orgánica
Modulación de la motilidad intestinal y reducción de la hipersensibilidad visceral
Quistes ováricos
- Dolor pélvico lateralizado
- Puede ser acíclico
- Masa anexial palpable o identificada por imagen
- Dolor agudo intenso: sospecha de torsión o rotura
Pruebas diagnósticas
- Ecografía pélvica transvaginal
Papel limitado; la acupuntura puede ayudar en el manejo del dolor tras el tratamiento del quiste
Enfermedad inflamatoria pélvica
- Dolor pélvico asociado a fiebre
- Flujo vaginal purulento
- Dolor a la movilización del cuello uterino al examen
- Fiebre alta y escalofríos: sepsis pélvica
Pruebas diagnósticas
- Examen pélvico
- Hemocultivo
- PCR y VSG elevadas
No indicada en la fase aguda; puede ser coadyuvante en el dolor residual crónico tras el tratamiento
Endometriosis
La endometriosis es la principal causa de dismenorrea secundaria y debe descartarse de forma sistemática cuando el dolor menstrual es progresivo, no responde a AINE ni a anticonceptivos, o se acompaña de dispareunia profunda. El retraso medio en el diagnóstico es de 7 a 10 años: un dato alarmante que refuerza la necesidad de mantener una sospecha clínica activa.
La distinción clínica fundamental es cronológica: en la dismenorrea primaria, el dolor suele estar confinado al periodo menstrual y no empeora con los años. En la endometriosis, el dolor tiende a hacerse progresivo, a iniciarse antes de la menstruación y a persistir tras su finalización. La investigación por imagen (ecografía transvaginal con preparación) es el primer paso para el médico acupunturista que sospeche una enfermedad subyacente.
Adenomiosis
La adenomiosis se produce por la penetración de glándulas endometriales en el miometrio, lo que provoca engrosamiento y endurecimiento uterino. Es más frecuente en personas mayores de 35 años con antecedentes de gestaciones y partos. El dolor suele acompañarse de menorragia significativa, lo que la diferencia del patrón típico de la dismenorrea primaria.
Al examen, el útero puede estar globoso y levemente doloroso. La ecografía transvaginal y la resonancia magnética son los estudios de elección. El tratamiento hormonal es eficaz en la mayoría de los casos; la histerectomía se reserva para casos refractarios en personas que ya han completado su deseo reproductivo.
Síndrome del intestino irritable con dolor pélvico
El SII y la dismenorrea coexisten con frecuencia. Diversos estudios muestran que las personas con dismenorrea presentan una mayor prevalencia de SII y viceversa, lo que sugiere mecanismos de sensibilización visceral cruzada. La diferenciación es importante porque el manejo difiere.
Las señales que apuntan a SII incluyen un dolor abdominal que mejora tras la defecación, alteración del hábito intestinal (diarrea, estreñimiento o alternancia) y distensión abdominal: síntomas presentes fuera del periodo menstrual. La coexistencia de ambas condiciones requiere un abordaje integrado, en el que la acupuntura médica puede actuar simultáneamente sobre los dos componentes.
Tratamiento
El tratamiento de la dismenorrea primaria se apoya en dos pilares farmacológicos: los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y los anticonceptivos hormonales. Las medidas no farmacológicas complementan el abordaje. En la dismenorrea secundaria, el tratamiento de la causa subyacente es prioritario.
Ibuprofeno (400-600 mg cada 6-8 h), naproxeno (250-500 mg cada 12 h) o ácido mefenámico (500 mg cada 8 h). Iniciar 1-2 días antes de la menstruación o al primer signo de dolor. Inhiben la COX y reducen la producción de prostaglandinas.
Anticonceptivos hormonales combinados o progestágenos solos (DIU hormonal, implante, desogestrel). Reducen el grosor endometrial y la producción de prostaglandinas. El uso continuo elimina la menstruación y el dolor cíclico.
Aplicación de calor local (compresas tibias), ejercicio físico regular y ajustes nutricionales (como suplementación con omega-3 y magnesio). Los ensayos clínicos sugieren que el calor local puede aportar un alivio relevante del dolor, en algunos estudios con magnitud cercana a la observada con AINE de corta duración; no sustituye el tratamiento farmacológico en los casos más intensos.
Terapias complementarias (acupuntura, TENS), antagonistas de receptores de vasopresina (en investigación) y laparoscopia diagnóstica o terapéutica cuando hay sospecha de endometriosis.
Acupuntura como tratamiento
La acupuntura es una de las terapias complementarias con mayor volumen de investigación para la dismenorrea. Las revisiones sistemáticas publicadas por la Cochrane Collaboration —incluida la de Smith et al. (2016) sobre acupuntura para la dismenorrea primaria— describen una posible reducción del dolor menstrual con acupuntura frente a controles, con la salvedad de que la calidad metodológica general de los ensayos se calificó como baja, con alto riesgo de sesgo en varios estudios.
Los mecanismos propuestos incluyen: liberación de endorfinas y encefalinas en el sistema nervioso central, modulación de la actividad de las fibras nerviosas aferentes uterinas a través de la teoría de la compuerta del dolor, regulación de la microcirculación uterina y posible reducción de la producción de prostaglandinas. Los estudios de neuroimagen muestran que la acupuntura modula áreas cerebrales implicadas en el procesamiento del dolor visceral.
La acupuntura puede ser particularmente útil para personas que no toleran los AINE (gastropatía, alergias), tienen contraindicaciones a los anticonceptivos hormonales o prefieren abordajes no farmacológicos. Los protocolos típicos incluyen sesiones 2 o 3 veces por semana en la semana premenstrual y durante la menstruación, con mantenimiento durante 3 o 4 ciclos.
Pronóstico
La dismenorrea primaria tiende a mejorar con la edad y, con frecuencia, disminuye de forma significativa después de la gestación y el parto. Se considera que el parto vaginal puede reducir la inervación uterina y la resistencia cervical al flujo menstrual, con la consiguiente atenuación de los cólicos.
Con un tratamiento adecuado (AINE o anticonceptivos hormonales cuando estén indicados), la mayoría de las personas con dismenorrea primaria alcanza un alivio satisfactorio del dolor. La combinación de abordajes farmacológicos y no farmacológicos puede optimizar aún más los resultados.
El pronóstico de la dismenorrea secundaria depende de la causa subyacente. La endometriosis y la adenomiosis pueden requerir un tratamiento prolongado y, en algunos casos, quirúrgico. La identificación temprana y la derivación adecuada mejoran de forma significativa los desenlaces a largo plazo.
Mitos y hechos
Mito frente a hecho
Un cólico menstrual intenso es normal y forma parte de «ser mujer»
Un cólico menstrual que impide las actividades habituales no es «normal» y merece tratamiento. Puede indicar una dismenorrea primaria tratable o enfermedades como la endometriosis que requieren investigación.
Los AINE generan dependencia y deben evitarse
Los AINE no producen dependencia. Constituyen el tratamiento de primera línea para la dismenorrea porque inhiben la producción de prostaglandinas, la causa directa del dolor. Su uso cíclico es seguro para la mayoría de las personas.
El ejercicio empeora el cólico menstrual
El ejercicio aeróbico regular en realidad reduce la intensidad de la dismenorrea por la liberación de endorfinas y la mejora de la circulación pélvica. Los estudios muestran beneficio con actividad moderada de forma habitual.
Bañarse con agua fría durante la menstruación empeora el cólico
No hay evidencia de que la temperatura del baño afecte a la dismenorrea. Por el contrario, el calor local (compresas tibias) en el abdomen ha mostrado una eficacia comparable al ibuprofeno en el alivio del dolor.
Cuándo buscar ayuda
Toda persona menstruante con dismenorrea que interfiera con sus actividades diarias debe buscar evaluación ginecológica. Existen tratamientos eficaces y nadie debería sufrir en silencio un dolor menstrual incapacitante.
Preguntas frecuentes
La dismenorrea es el dolor menstrual causado por contracciones uterinas intensas. En la forma primaria, ocurre por exceso de prostaglandinas que comprimen los vasos uterinos y producen isquemia. En la forma secundaria, hay una enfermedad pélvica subyacente, como endometriosis o adenomiosis, que requiere investigación específica.
El médico acupunturista utiliza puntos como SP6 (Sanyinjiao), CV4 (Guanyuan) y ST36 (Zusanli) para liberar endorfinas endógenas, modular las vías de transmisión del dolor y mejorar la microcirculación uterina. Los estudios de neuroimagen confirman que la acupuntura reduce la actividad cerebral en las áreas de procesamiento del dolor visceral.
El protocolo habitual incluye sesiones 2 o 3 veces por semana durante la semana previa a la menstruación y los primeros días del ciclo, durante 3 o 4 ciclos consecutivos. La respuesta tiende a acumularse a lo largo de los ciclos, con mejoría progresiva de la intensidad del dolor.
Sí. La acupuntura realizada por un médico acupunturista durante la menstruación es segura y, con frecuencia, es el momento de mayor beneficio terapéutico para la dismenorrea. No hay evidencia de que la acupuntura aumente el flujo menstrual ni cause complicaciones.
La dismenorrea primaria ocurre sin enfermedad pélvica identificable, por lo general en personas jóvenes, con inicio entre 6 y 12 meses después de la menarquia. La secundaria responde a condiciones como endometriosis, adenomiosis o miomas, suele iniciarse después de los 25 años y empeora de forma progresiva. La investigación está indicada cuando hay falla terapéutica con AINE y anticonceptivos.
Sí. No se conoce ninguna interacción farmacológica directa entre los AINE y la acupuntura, y la asociación puede considerarse como parte de un plan multimodal. La acupuntura no sustituye al AINE, que sigue siendo el tratamiento de primera línea en la dismenorrea primaria cuando esté indicado. La decisión sobre combinar los abordajes debe tomarse con el médico responsable y considerar el perfil gastrointestinal, cardiovascular y renal de la paciente.
Sí. Las revisiones sistemáticas de la Cochrane Collaboration (incluida la de Smith et al., 2016) describen una posible reducción del dolor menstrual con acupuntura frente a algunos controles, con la salvedad de que la calidad metodológica se calificó como baja, con alto riesgo de sesgo en varios estudios. Parte de los estudios describe también una reducción del uso de analgésicos. La magnitud del efecto varía según el tipo de control (lista de espera frente a sham) y el protocolo.
Sí, especialmente cuando el dolor es progresivo, no responde a AINE, ocurre fuera del periodo menstrual o se acompaña de dispareunia profunda. La endometriosis es una de las principales causas de dismenorrea secundaria refractaria identificadas en series clínicas. La evaluación ginecológica especializada está indicada en estos casos.
En general sí. La dismenorrea primaria tiende a mejorar tras la gestación y el parto, posiblemente por la reducción de la inervación uterina. Con la menopausia cesa por completo. No obstante, la dismenorrea secundaria puede empeorar de forma progresiva si no se trata la causa subyacente.
La acupuntura es especialmente útil para personas que no toleran los AINE (gastropatía, alergias), tienen contraindicaciones a los anticonceptivos hormonales, prefieren abordajes no farmacológicos o desean reducir el uso de medicamentos. También está indicada como complemento del tratamiento convencional en casos de respuesta parcial.
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