Cuando el dolor persiste después de que las lesiones desaparecen

El herpes zóster es una reactivación del virus varicela-zóster latente en los ganglios sensoriales y produce una erupción vesicular dolorosa a lo largo de un dermatoma. En la mayoría de los pacientes, las vesículas cicatrizan en 2–4 semanas. Sin embargo, en una proporción significativa —sobre todo por encima de los 60 años— el dolor persiste durante meses o años después de la resolución de las lesiones cutáneas. Esa condición es la neuralgia posherpética (NPH), una de las formas más debilitantes de dolor neuropático crónico.

La NPH se manifiesta como ardor continuo, hipersensibilidad al tacto leve (alodinia táctil) y punzadas lancinantes en la región del dermatoma previamente afectado. El impacto en la calidad de vida es devastador: interfiere con el sueño, con las actividades diarias y con el estado de ánimo. La electroacupuntura, en particular la técnica de punción circundante alrededor del dermatoma afectado, ha mostrado utilidad en la modulación de la sensibilización periférica y central que mantiene el dolor neuropático.

Mecanismo del dolor neuropático y acción de la acupuntura

  1. Lesión del nervio sensorial por el virus

    El virus varicela-zóster causa necrosis e inflamación de las fibras nerviosas en el ganglio dorsal y a lo largo del nervio periférico. Las fibras C (dolor lento, ardor) y A-delta (dolor agudo, punzada) resultan dañadas y generan señales ectópicas espontáneas: descargas eléctricas aberrantes que el cerebro interpreta como dolor continuo.

  2. Sensibilización periférica

    Los nociceptores supervivientes en la piel del dermatoma afectado se vuelven hiperexcitables (sensibilización periférica). Estímulos normalmente indoloros —como el roce de la ropa sobre la piel— pasan a percibirse como dolor intenso (alodinia mecánica). Esa alteración puede persistir durante meses tras la cicatrización de las vesículas.

  3. Sensibilización central en la médula y el cerebro

    La actividad ectópica prolongada de las fibras nerviosas periféricas induce sensibilización central: las neuronas del asta dorsal de la médula y del tálamo amplifican las señales de dolor incluso cuando el estímulo periférico es mínimo. Esa sensibilización central es el mecanismo principal de la cronicidad de la NPH.

  4. Punción circundante y electroacupuntura a 2 Hz

    La técnica de punción circundante (围刺, wéi cì) consiste en insertar agujas alrededor del área de dolor máximo. Combinada con electroacupuntura a 2 Hz, favorece la liberación de encefalinas y beta-endorfinas, modula la sensibilización central a través del sistema descendente inhibitorio del dolor y mejora la microcirculación local en el dermatoma afectado.

  5. Modulación del sistema inmune local

    La acupuntura en el dermatoma afectado promueve la liberación de adenosina y de péptidos antiinflamatorios locales, lo que reduce la neuroinflamación residual que contribuye al mantenimiento de la sensibilización periférica. Esta acción complementa el efecto neuromodulador central.

Epidemiología de la neuralgia posherpética

Minoría significativa
DE LOS PACIENTES CON HERPES ZÓSTER
desarrolla NPH; el riesgo aumenta de forma sustancial con la edad y es particularmente elevado en pacientes mayores de 60–70 años
Reducción relevante
CON LA VACUNACIÓN (SHINGRIX)
la vacuna recombinante contra el herpes zóster reduce de manera importante la incidencia de la enfermedad y de la NPH en adultos mayores de 50 años en ensayos clínicos de fase III, lo que refuerza la importancia de la prevención
3–6
MESES DE DURACIÓN MEDIA
es la duración típica descrita de la NPH en pacientes tratados; una minoría relevante persiste con dolor durante más de un año, lo que justifica un abordaje precoz y multimodal
Mejoría descrita
EN REVISIONES SISTEMÁTICAS
las revisiones de acupuntura para NPH describen reducción de las puntuaciones de dolor (EVA) y mejoría de la calidad de vida en parte de los pacientes; la calidad metodológica y la heterogeneidad entre estudios todavía limitan las conclusiones definitivas

Reconocer la neuralgia posherpética

Critérios clínicos
07 itens

Neuralgia posherpética — patrón clínico

  1. 01

    Ardor continuo en el área del dermatoma previamente afectado por el herpes zóster

  2. 02

    Alodinia táctil: dolor intenso al roce leve de la ropa o de la sábana sobre la piel

  3. 03

    Punzadas eléctricas o lancinantes espontáneas en la región

  4. 04

    Prurito neuropático (picor profundo e intenso sin causa dermatológica)

  5. 05

    Cicatrices o alteración de la pigmentación en el dermatoma (huellas del herpes previo)

  6. 06

    Empeoramiento nocturno del dolor con impacto severo en la calidad del sueño

  7. 07

    Hipersensibilidad al frío o al calor en la región afectada

Mitos y verdades sobre el dolor tras un herpes zóster

Mito frente a hecho

MITO

Si las lesiones de la piel cicatrizaron, la enfermedad terminó

HECHO

Las vesículas son solamente la manifestación cutánea de la reactivación viral. El daño neurológico subyacente —necrosis de fibras nerviosas, sensibilización periférica y central— puede persistir durante meses o años tras la cicatrización completa de la piel. La NPH es una enfermedad del sistema nervioso, no de la piel. El tratamiento neuromodulador con electroacupuntura aborda esa dimensión neurológica.

MITO

Los analgésicos comunes controlan el dolor de la NPH

HECHO

La NPH es dolor neuropático: responde de forma pobre a los analgésicos comunes y a los antiinflamatorios. El tratamiento farmacológico de primera línea según las guías incluye gabapentinoides (gabapentina, pregabalina) y antidepresivos duales (duloxetina, amitriptilina), prescritos por el médico tratante. La acupuntura médica se investiga como tratamiento complementario: puede contribuir al alivio del dolor y, en parte de los pacientes, permitir un ajuste de las dosis de medicación, siempre bajo supervisión del médico.

MITO

No existe prevención posible para la NPH

HECHO

La vacuna recombinante contra el herpes zóster (Shingrix) reduce la incidencia del herpes zóster en más del 90 % y de la NPH en alrededor del 89 % en adultos mayores de 50 años. El inicio precoz del antiviral (en las primeras 72 horas del herpes zóster) también reduce de manera significativa el riesgo de NPH. La prevención es más eficaz que el tratamiento de la NPH ya establecida.

La ventana de oportunidad terapéutica

Protocolo de tratamiento

Evaluación y estratificación
1.ª consulta

Confirmación del diagnóstico de NPH. Medición de la intensidad del dolor (EVA), mapeo del área de alodinia e hiperalgesia. Verificación del uso de antivirales en la fase aguda y revisión de la medicación actual. Cribado de factores de riesgo de NPH prolongada: edad avanzada, dolor agudo intenso, rash extenso.

Punción circundante con electroacupuntura
Sesiones 1–4

Técnica de punción circundante: 6–8 agujas insertadas alrededor del área de dolor máximo, dirigidas hacia el centro de la lesión. Electroacupuntura a 2 Hz entre pares de agujas durante 30 minutos. Puntos distales LI4, LR3 y ST36 para activar el sistema descendente inhibitorio del dolor. Sesiones 2 veces por semana.

Consolidación y reducción de la alodinia
Sesiones 5–8

Adición de punción en el dermatoma adyacente cuando hay irradiación. Tratamiento de los puntos gatillo miofasciales secundarios en los músculos paravertebrales del nivel correspondiente. Evaluación de la respuesta: se busca una reducción clínicamente significativa de la EVA en esta fase, con magnitud variable según la duración y la intensidad del cuadro.

Mantenimiento y espaciamiento
Sesiones 9–12

Espaciamiento progresivo de las sesiones (semanal → quincenal → mensual). Orientación sobre la vacunación contra el herpes zóster para prevenir recurrencias. Manejo de expectativas: la NPH crónica puede requerir tratamiento intermitente continuado para un control satisfactorio.

Perla clínica: edad e inicio precoz

Preguntas frecuentes

PREGUNTAS FRECUENTES · 05

Preguntas Frecuentes

Sí, siempre que las vesículas estén completamente cicatrizadas y no exista una lesión activa en la piel. La técnica de punción circundante se realiza alrededor del área de dolor máximo, no necesariamente sobre las cicatrices. El médico acupunturista evalúa la integridad de la piel antes de cada sesión y adapta la técnica según sea necesario.

Sí, y esa combinación suele ser el abordaje más eficaz. La acupuntura médica actúa por mecanismos complementarios a los gabapentinoides y a los antidepresivos, y puede potenciar el alivio del dolor y permitir una reducción gradual de las dosis de medicación, siempre bajo supervisión del médico tratante. No existen contraindicaciones entre la acupuntura y los fármacos de primera línea para la NPH.

Sí. La vacuna Shingrix se recomienda incluso a quienes ya han tenido herpes zóster, porque reduce el riesgo de recurrencia. La vacunación debe realizarse tras la resolución completa del episodio agudo. Los adultos mayores de 50 años, especialmente los inmunosuprimidos, deben hablar con su médico sobre la vacunación.

En casos de NPH de inicio reciente (menos de 6 meses), se describe una resolución sintomática sustancial —en algunos casos completa— con tratamiento multimodal precoz. En NPH de larga duración, el objetivo realista es la reducción significativa del dolor y la mejoría funcional, más que la eliminación completa del cuadro. El médico acupunturista discute con cada paciente expectativas realistas en función de la duración y la intensidad del dolor.

Suspenda las sesiones de acupuntura sobre el área afectada y consulte de inmediato a su médico. La aparición de vesículas nuevas puede indicar una reactivación del herpes zóster o, en pacientes inmunosuprimidos, una diseminación que requiere tratamiento antiviral sistémico. La acupuntura puede retomarse una vez que las lesiones cicatricen y el médico tratante lo autorice.