¿Qué es la artrosis de rodilla?
La artrosis (OA) de rodilla, también llamada osteoartritis o enfermedad articular degenerativa, es la forma más prevalente de artritis. Se trata de una afección crónica progresiva caracterizada por el deterioro del cartílago articular de la rodilla, acompañada de alteraciones en el hueso subcondral, la membrana sinovial, los ligamentos y la musculatura periarticular.
La concepción antigua de que la artrosis es simplemente «desgaste» del cartílago por el uso está superada. Hoy se entiende la artrosis como una enfermedad de toda la articulación, que implica procesos inflamatorios de bajo grado, remodelación ósea, debilitamiento muscular y alteraciones neurales que contribuyen al dolor y a la incapacidad.
La rodilla es la articulación más afectada por la artrosis, en parte porque soporta cargas de hasta 3-4 veces el peso corporal durante actividades cotidianas como subir escaleras. El compartimento medial (parte interna) es el más frecuentemente afectado.
Enfermedad de toda la articulación
No es solo desgaste del cartílago: el hueso, la sinovial, los músculos, los ligamentos y los nervios están todos implicados.
Relación con el peso
Cada kilogramo de exceso de peso corporal genera 4 kg adicionales de carga en la rodilla durante la marcha.
El ejercicio es esencial
En contra del sentido común, el ejercicio regular es el tratamiento más eficaz, no un factor de empeoramiento.
Epidemiología
La artrosis de rodilla es una de las principales causas de discapacidad en adultos mayores de 50 años en el mundo. Su prevalencia aumenta de forma exponencial con la edad y el envejecimiento de la población ha convertido esta afección en un reto creciente para los sistemas sanitarios.
Los factores de riesgo modificables incluyen la obesidad (el factor más importante), las lesiones previas de rodilla (menisco, ligamento cruzado anterior), las actividades laborales con arrodillamiento repetitivo y la debilidad del cuádriceps. Los factores no modificables incluyen la edad, el sexo femenino, la genética y las malformaciones anatómicas (varo o valgo).
Fisiopatología
El cartílago articular está compuesto por condrocitos (células) inmersos en una matriz de colágeno tipo II y proteoglicanos (agrecano). Esta matriz confiere al cartílago sus propiedades biomecánicas de resistencia a la compresión y de lubricación.

Cascada patológica
En la artrosis se produce un desequilibrio entre la síntesis y la degradación de la matriz cartilaginosa. Las metaloproteasas (MMP) y las agrecanasas, producidas por condrocitos activados y por células sinoviales, degradan el colágeno y los proteoglicanos. Las citocinas como la IL-1β y el TNF-α amplifican este proceso catabólico.
El hueso subcondral sufre remodelación: en las fases iniciales hay un aumento de la reabsorción ósea; en las avanzadas, esclerosis (endurecimiento) y formación de quistes. Los osteofitos (espolones óseos) se forman en los márgenes articulares como intento de estabilización.
La membrana sinovial presenta inflamación de bajo grado (sinovitis), con un infiltrado de macrófagos y linfocitos que perpetúa la producción de citocinas y de enzimas degradativas. Esta sinovitis contribuye de forma significativa al dolor y al derrame articular.
Síntomas
Los síntomas de la artrosis de rodilla se desarrollan de forma gradual a lo largo de meses o años. El dolor es el síntoma más frecuente, seguido de la rigidez y la limitación funcional.
🔍Síntomas de la artrosis de rodilla
Dolor que empeora con la actividad (sobre todo al subir o bajar escaleras) y mejora con el reposo. Distinto del dolor inflamatorio, que empeora con el reposo.
Rigidez al despertar que dura menos de 30 minutos (en la artritis reumatoide supera los 60 minutos).
Sensación de «arena» o chasquidos al mover la rodilla, causada por la irregularidad de las superficies articulares.
Derrame articular intermitente, especialmente tras una actividad física más intensa.
Sensación de que la rodilla va a «ceder», causada por la debilidad muscular y la laxitud ligamentaria.
Pérdida progresiva de la extensión completa y, posteriormente, de la flexión, lo que dificulta la sentadilla y el uso de las escaleras.
Dolor en los primeros pasos tras el reposo («start-up pain») que mejora después de unos minutos.
En fases avanzadas puede haber deformidad en varo (piernas arqueadas) o valgo (rodillas en X).
Diagnóstico
El diagnóstico de la artrosis de rodilla es clínico-radiológico. Los criterios del American College of Rheumatology (ACR) son los más utilizados y permiten el diagnóstico con o sin pruebas complementarias.
🏥Criterios del ACR para la artrosis de rodilla
Fonte: American College of Rheumatology
Criterios clínicos (presencia de dolor de rodilla +)
Presencia de 3 o más criterios- 1.Edad superior a 50 años
- 2.Rigidez matinal inferior a 30 minutos
- 3.Crepitación con el movimiento activo
- 4.Sensibilidad ósea a la palpación
- 5.Aumento óseo articular (osteofitos palpables)
- 6.Ausencia de calor local a la palpación
Clasificación radiológica (Kellgren-Lawrence)
- 1.Grado 0: normal
- 2.Grado 1: osteofitos dudosos
- 3.Grado 2: osteofitos definidos, espacio articular preservado
- 4.Grado 3: reducción moderada del espacio articular
- 5.Grado 4: espacio articular obliterado con esclerosis subcondral
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
Diagnóstico diferencial
Síndrome femoropatelar / condromalacia
Leer más →- Dolor anterior de la rodilla
- Empeora al subir o bajar escaleras
- Crepitación rotuliana
Pruebas diagnósticas
- Prueba de Clarke
- RM
Meniscopatía
- Dolor en la interlínea articular
- McMurray positivo
- Derrame articular
Pruebas diagnósticas
- RM de rodilla
- Prueba de McMurray
Artritis reumatoide
Leer más →- Bilateral y simétrica
- Rigidez matinal mayor de 1 hora
- Reactantes inflamatorios elevados
Pruebas diagnósticas
- FR
- Anti-CCP
- VSG/PCR
Bursitis anserina
- Dolor en la cara medial de la rodilla, por debajo de la interlínea
- Más frecuente en pacientes obesos con artrosis
- Punto focal de dolor
Pruebas diagnósticas
- Ecografía
Lesión ligamentaria (LCA/LCP)
- Traumatismo reciente
- Inestabilidad articular
- Pruebas de cajón positivas
- La inestabilidad grave exige evaluación inmediata
Pruebas diagnósticas
- RM
- Pruebas de cajón anterior y posterior
Síndrome femoropatelar y condromalacia rotuliana
El síndrome femoropatelar es una de las afecciones que con más frecuencia se confunde con la artrosis de rodilla, especialmente en adultos jóvenes y de mediana edad. El dolor es típicamente anterior, retrorrotuliano, y empeora al subir y bajar escaleras, al ponerse en cuclillas y al permanecer sentado durante períodos largos (signo del cine). La crepitación rotuliana al flexionar la rodilla es característica.
La prueba de Clarke (compresión de la rótula contra el fémur mientras el paciente contrae el cuádriceps) es positiva en el síndrome femoropatelar. La artrosis de rodilla, por su parte, predomina en el compartimento medial, con dolor en la interlínea articular y empeoramiento con las actividades de carga, pero sin predominio en el compartimento anterior. La RM diferencia la condromalacia rotuliana (alteraciones cartilaginosas en la rótula) de la artrosis tibiofemoral.
Meniscopatía
La lesión meniscal puede coexistir con la artrosis de rodilla (la degeneración meniscal forma parte del espectro de la artrosis) o presentarse de manera aislada, sobre todo tras un traumatismo en adultos jóvenes. El dolor meniscal es típicamente en la interlínea articular (medial o lateral), con el signo de McMurray positivo (dolor con la rotación de la rodilla bajo carga) y derrame articular frecuente.
La RM es la prueba de referencia para diagnosticar las lesiones meniscales. Un punto importante: la presencia de una lesión meniscal degenerativa en la RM no significa necesariamente que sea la causa del dolor, ya que en pacientes mayores de 50 años con artrosis las alteraciones meniscales son hallazgos frecuentes y no siempre sintomáticos.
Bursitis anserina
La bursitis anserina está con frecuencia infradiagnosticada y puede coexistir con la artrosis de rodilla (son afecciones distintas pero asociadas). La bolsa anserina se localiza en la cara medial de la tibia, unos 5 cm por debajo de la interlínea articular. El dolor es puntiforme en ese lugar, distinto del dolor más difuso y en la interlínea de la artrosis.
La bursitis anserina es especialmente prevalente en pacientes obesos con artrosis de rodilla y diabetes. La ecografía confirma el diagnóstico al mostrar la distensión de la bolsa. El tratamiento incluye infiltración local con corticoide y ejercicios de estiramiento de los isquiotibiales.
Tratamientos
El manejo de la artrosis de rodilla es multimodal y combina intervenciones no farmacológicas, farmacológicas y, cuando son necesarias, quirúrgicas. Las directrices actuales subrayan que los tratamientos no farmacológicos son la base de la terapia.
Tratamiento no farmacológico
El ejercicio terapéutico es la intervención con mayor nivel de evidencia para la artrosis de rodilla. Los programas que combinan fortalecimiento del cuádriceps, ejercicios aeróbicos de bajo impacto y estiramiento muestran una reducción del dolor del 30-50 % y una mejoría funcional equivalente a la de los analgésicos.
La pérdida de peso es crucial en pacientes con sobrepeso. Una reducción de tan solo el 5-10 % del peso corporal se traduce en una mejoría clínicamente significativa del dolor y de la función. Cada kilogramo perdido reduce en 4 kg la carga sobre la rodilla durante la marcha.
La educación del paciente sobre la naturaleza de la enfermedad, la autogestión y la importancia de la actividad física regular es fundamental para el éxito terapéutico a largo plazo.
TRATAMIENTOS PARA LA ARTROSIS DE RODILLA
| TRATAMIENTO | MECANISMO | EVIDENCIA | RECOMENDACIÓN |
|---|---|---|---|
| Ejercicio terapéutico | Fortalecimiento, mejora de la biomecánica | Fuerte (nivel A) | Primera línea: todos los pacientes |
| Pérdida de peso | Reducción de la carga articular y de la inflamación | Fuerte (nivel A) | IMC > 25, asociar con ejercicio |
| Paracetamol | Analgésico central | Débil | Efecto modesto, seguro a corto plazo |
| AINE tópicos | Antiinflamatorio local | Fuerte (nivel A) | Preferibles a los AINE orales |
| AINE orales | Antiinflamatorio sistémico | Fuerte | Menor dosis, menor tiempo posible |
| Acupuntura | Modulación del dolor, antiinflamatorio | Moderada (nivel B) | Adyuvante al ejercicio |
| Infiltración con ácido hialurónico | Viscosuplementación | Controvertida | Algunos pacientes se benefician |
| Artroplastia total | Sustitución de la articulación | Fuerte | Fracaso conservador, artrosis grave |
Acupuntura como tratamiento
La artrosis de rodilla es una de las afecciones con mayor volumen de investigación en acupuntura. Ensayos como el GERAC (Alemania) y los estudios de los NIH (EE. UU.) sugieren reducción del dolor y mejoría funcional, aunque gran parte de ese efecto puede atribuirse a factores no específicos (expectativa, ritual terapéutico) cuando se compara con sham. Las directrices divergen: ACR y OARSI mantienen la acupuntura como recomendación condicional; en cambio, la NICE NG226 (2022) no recomienda la acupuntura como tratamiento de rutina para la artrosis, por considerar la evidencia insuficiente.
Los mecanismos hipotetizados (en modelos preclínicos y estudios humanos preliminares) incluyen modulación de vías opioides endógenas y adenosinérgicas, efectos sobre las citocinas inflamatorias y activación de circuitos inhibitorios descendentes del dolor. Estos mecanismos siguen en investigación y no deben presentarse como explicaciones clínicas consolidadas.
En la práctica, la acupuntura puede considerarse adyuvante al ejercicio terapéutico, la intervención de primera línea con mayor evidencia, sobre todo en pacientes con contraindicaciones a los AINE o que prefieren evitar fármacos. La decisión debe tomarse de manera compartida con el médico.
Pronóstico
La artrosis de rodilla es una enfermedad crónica y progresiva, pero la velocidad de progresión varía enormemente entre individuos. Muchos pacientes mantienen una funcionalidad adecuada durante años o décadas con un tratamiento conservador apropiado. La artroplastia total se reserva para los casos con una afectación funcional significativa.
ESTRATEGIA DE MANEJO A LARGO PLAZO
Base del tratamiento
Educación, ejercicio regular, pérdida de peso si es necesaria, autogestión. Estas medidas deben mantenerse de manera indefinida.
Terapias complementarias
Añadir AINE tópicos, acupuntura, fisioterapia dirigida, plantillas o rodilleras cuando sea necesario.
Farmacoterapia
AINE orales (menor dosis, menor tiempo), duloxetina para el dolor crónico, infiltraciones articulares.
Cirugía
Artroplastia total cuando hay fracaso del tratamiento conservador con afectación significativa de la calidad de vida.
Mitos y hechos
Mito frente a hecho
La artrosis es cosa de personas mayores y no tiene tratamiento.
La artrosis tiene múltiples opciones de tratamiento eficaces. El ejercicio, la pérdida de peso y la educación pueden reducir el dolor en un 30-50 % y mantener la funcionalidad durante años.
El ejercicio físico desgasta más la rodilla con artrosis.
El ejercicio regular es el tratamiento más eficaz para la artrosis. El fortalecimiento muscular protege la articulación y mejora el dolor. La inactividad empeora la afección.
Suplementos como la glucosamina y la condroitina regeneran el cartílago.
Los grandes ensayos clínicos no han demostrado un beneficio significativo de estos suplementos sobre el placebo en cuanto a dolor o regeneración cartilaginosa.
Si la radiografía muestra artrosis, hay que operar.
Muchas personas con alteraciones radiológicas graves son asintomáticas. El tratamiento se guía por los síntomas, no por las imágenes.
Correr causa artrosis de rodilla.
Los estudios poblacionales no muestran que correr de forma recreativa aumente el riesgo de artrosis de rodilla. De hecho, los corredores recreativos presentan menor prevalencia de artrosis que las personas sedentarias.
Cuándo consultar a un médico
Preguntas frecuentes sobre la artrosis de rodilla
La artrosis (OA) de rodilla es la degeneración progresiva del cartílago articular de la rodilla, acompañada de alteraciones en el hueso subcondral, la membrana sinovial y la musculatura periarticular. No es simplemente «desgaste»: es una enfermedad de toda la articulación, con un componente inflamatorio de bajo grado. Los principales factores de riesgo son la obesidad (el más importante), las lesiones previas, la debilidad del cuádriceps, las actividades laborales repetitivas y la genética.
Los síntomas clásicos son: dolor mecánico (empeora con la actividad, mejora con el reposo), rigidez matinal breve (menos de 30 minutos), crepitación articular al mover la rodilla, hinchazón intermitente, sensación de fallo y limitación progresiva del movimiento. El dolor al iniciar la marcha tras el reposo («start-up pain») que mejora después de unos pasos es muy característico. En fases avanzadas puede haber deformidad en varo o valgo.
El diagnóstico es clínico-radiológico. Los criterios del American College of Rheumatology combinan la presencia de dolor de rodilla con al menos 3 de 6 criterios clínicos (edad mayor de 50 años, rigidez matinal menor de 30 minutos, crepitación, sensibilidad ósea, aumento óseo, ausencia de calor). La radiografía confirma y clasifica la gravedad (escala de Kellgren-Lawrence, grados 0 a 4). Las pruebas de laboratorio son normales en la artrosis primaria.
El ejercicio terapéutico es la intervención con mayor evidencia: reduce el dolor en un 30-50 % y mejora la función. La pérdida de peso es esencial en pacientes con sobrepeso. Desde el punto de vista farmacológico, los AINE tópicos son preferibles a los orales. En los casos más graves, las infiltraciones articulares con corticoide proporcionan alivio temporal. La artroplastia total se reserva para el fracaso del tratamiento conservador con afectación funcional significativa.
La artrosis de rodilla es una de las afecciones más estudiadas en acupuntura. Ensayos como el GERAC y los estudios de los NIH sugieren reducción del dolor y mejoría funcional, con una magnitud de efecto frente al sham modesta y de relevancia clínica debatida. Las directrices divergen: ACR/OARSI mantienen la acupuntura como recomendación condicional; NICE NG226 (2022) no la recomienda de rutina. Los mecanismos propuestos (vías opioides endógenas, adenosina, modulación inflamatoria) siguen en investigación.
Los protocolos estudiados en los ensayos clínicos suelen utilizar de 8 a 15 sesiones a lo largo de 6-8 semanas, con una frecuencia inicial de 2 sesiones por semana. Los efectos tienden a ser duraderos: los estudios muestran que los beneficios se mantienen durante 6 a 12 meses tras finalizar el tratamiento. El médico acupuntor evaluará la respuesta y definirá el protocolo más adecuado para cada paciente.
Cuando es realizada por un médico acupuntor, el perfil de seguridad suele ser favorable en la artrosis de rodilla: los eventos adversos descritos en estudios a gran escala son predominantemente leves y transitorios (hematomas, molestia local). Los eventos graves (sangrado significativo, infección, síncope) son raros, pero existen. Los pacientes anticoagulados o inmunodeprimidos deben informar al médico. No hay evidencia de que la acupuntura interfiera con la progresión del cartílago, pero tampoco de que la revierta.
Sí, y este es el abordaje recomendado. La acupuntura como adyuvante al ejercicio terapéutico ofrece resultados superiores al tratamiento aislado. Al controlar el dolor, la acupuntura facilita la adherencia al programa de ejercicios, sobre todo en las fases iniciales, cuando el dolor limita la actividad. El médico puede indicar el programa de fortalecimiento del cuádriceps como parte del plan terapéutico integrado.
La artrosis de rodilla es crónica y progresiva, pero la velocidad de progresión varía mucho entre individuos. Con un tratamiento adecuado, especialmente ejercicio regular y control del peso, muchos pacientes mantienen una buena funcionalidad durante años o décadas. Los factores de mal pronóstico incluyen obesidad, deformidad en varo, afectación bilateral y debilidad muscular grave. La artroplastia, cuando es necesaria, ofrece excelentes resultados.
Acuda a un médico de inmediato si: la rodilla aparece muy hinchada, caliente y enrojecida de forma aguda (puede indicar artritis séptica o crisis de gota); no puede apoyar peso en la rodilla tras un traumatismo (puede indicar fractura o lesión ligamentaria grave); la rodilla queda trabada en flexión sin poder extenderse (bloqueo articular por fragmento meniscal o cuerpo libre); o presenta dolor intenso y súbito desproporcionado con respecto al habitual. En todos estos casos, consulte a un médico de inmediato.
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