Eficacia de la ventosaterapia en pacientes con síndrome de fibromialgia: un ensayo controlado aleatorizado con placebo
Lauche et al. · Scientific Reports · 2016
Nivel de Evidencia
MODERADAOBJETIVO
Evaluar si la ventosaterapia mejora el dolor y la calidad de vida en pacientes con fibromialgia
QUIÉN
141 pacientes (139 mujeres) con fibromialgia, edad media 55,8 años
DURACIÓN
5 sesiones en 18 días, seguimiento de 6 meses
PUNTOS
Región superior e inferior de la espalda, músculos trapecio, elevador de la escápula, dorsal ancho y glúteo mayor
🔬 Diseño del Estudio
Ventosaterapia
n=47
5 sesiones de ventosas secas con presión negativa
Ventosa simulada
n=48
Ventosas con agujeros pequeños que liberan presión
Cuidado habitual
n=46
Continuación del tratamiento habitual
📊 Resultados en cifras
Reducción del dolor vs. cuidado habitual
Diferencia vs. ventosa simulada
Mejoría de ≥30 % en el dolor (ventosa real)
Mejoría de ≥30 % en el dolor (cuidado habitual)
Destacados porcentuales
📊 Comparación de Resultados
Intensidad del dolor (escala 0-100)
Este estudio muestra que la ventosaterapia puede ayudar a disminuir el dolor en personas con fibromialgia, pero los beneficios son pequeños y similares a los de un tratamiento placebo. Aunque es mejor que no hacer nada, no hay evidencia suficiente para recomendar las ventosas como tratamiento principal para la fibromialgia.
Resumen del artículo
Resumen narrativo en lenguaje accesible
Este ensayo aleatorizado controlado investigó la eficacia de la ventosaterapia en el tratamiento del síndrome de fibromialgia, una afección caracterizada por dolor crónico generalizado acompañado de fatiga, trastornos del sueño y alteraciones cognitivas. La fibromialgia afecta entre el 2,9 % y el 3,8 % de la población europea, con predominio en mujeres. La ventosaterapia es una práctica médica antigua que aplica succión a la piel mediante copas especiales, lo que teóricamente aumenta la microcirculación y alivia la tensión muscular. El estudio se realizó en Alemania entre octubre de 2012 y febrero de 2015, e incluyó a 141 participantes diagnosticados con fibromialgia según los criterios de 2010 del Colegio Americano de Reumatología.
Los participantes eran en su mayoría mujeres (139) con una edad media de 55,8 años y un promedio de 12 años de evolución del dolor. Se asignaron al azar a tres grupos: ventosaterapia real (47 participantes), ventosaterapia simulada con un dispositivo placebo (48 participantes) y cuidado habitual (46 participantes). El protocolo consistió en cinco sesiones de ventosaterapia aplicadas dos veces por semana durante 18 días. Las ventosas se colocaron en las regiones superior e inferior de la espalda, incluidos los músculos trapecio, elevador de la escápula, dorsal ancho y glúteo mayor.
En el grupo de ventosa real, la presión negativa se mantuvo durante 10-15 minutos, mientras que en el grupo placebo, pequeños agujeros en las ventosas liberaban la presión en segundos. El desenlace primario fue la intensidad del dolor medida con una escala visual analógica en el día 18. Los desenlaces secundarios incluyeron funcionalidad, calidad de vida, fatiga, calidad del sueño y sensibilidad a la presión. Los resultados mostraron que la ventosaterapia fue superior al cuidado habitual, con una reducción significativa de 12,4 puntos en la intensidad del dolor (p < 0,001).
Sin embargo, no hubo diferencias estadísticamente significativas entre la ventosaterapia real y la simulada (-3,0 puntos, p = 0,396). Alrededor del 25,5 % de los pacientes del grupo de ventosa real y el 18,8 % del grupo placebo refirieron una reducción de al menos el 30 % del dolor, frente a solo el 2,2 % del grupo de cuidado habitual. Se observaron mejorías en la calidad de vida en varios dominios del cuestionario SF-36, como dolor corporal, vitalidad, funcionamiento social y salud mental. La mayoría de los pacientes (82,1 % en el grupo real y 73,2 % en el grupo placebo) identificaron correctamente qué tipo de ventosa recibieron, lo que indica un fallo en el enmascaramiento.
A pesar de ello, el efecto placebo se mantuvo, posiblemente porque los participantes no sabían que uno de los tratamientos era simulado; solo se les informó que se comparaban dos técnicas diferentes. Los eventos adversos fueron mínimos e incluyeron principalmente aumento temporal del dolor en dos pacientes. No se observaron eventos adversos graves relacionados con el tratamiento. La satisfacción de los pacientes fue moderada en ambos grupos de ventosa.
Las limitaciones del estudio incluyen el fallo en el enmascaramiento de los pacientes, el predominio de participantes de sexo femenino (lo que limita la generalización a hombres) y el hecho de que los efectos fueron pequeños y no superiores al placebo. Los autores concluyen que, aunque la ventosaterapia demostró ser más eficaz que el cuidado habitual para mejorar el dolor y la calidad de vida, los efectos fueron pequeños y comparables a los del tratamiento simulado. Por lo tanto, actualmente no hay evidencia suficiente para recomendar las ventosas en el tratamiento de la fibromialgia. Los hallazgos sugieren que futuros estudios deberían investigar diferentes técnicas de ventosa, duraciones del tratamiento y su aplicación como parte de enfoques multimodales.
Puntos Fuertes
- 1Diseño aleatorizado controlado con grupo placebo
- 2Uso de dos comparadores diferentes (placebo y cuidado habitual)
- 3Enmascaramiento adecuado de los evaluadores de desenlace
- 4Baja tasa de abandono en el período posterior a la intervención
- 5Evaluación exhaustiva de la seguridad
Limitaciones
- 1Fallo en el enmascaramiento de los pacientes
- 2Efectos pequeños y no superiores al placebo
- 3Muestra predominantemente femenina
- 4El dispositivo placebo pudo haber tenido efectos terapéuticos mínimos
- 5Seguimiento a largo plazo con muchas pérdidas
📅 Contexto Histórico
Comentario del Especialista
Prof. Dr. Hong Jin Pai
Doutor em Ciências pela USP
▸ Relevancia Clínica
La fibromialgia representa uno de los desafíos más complejos en la práctica clínica del dolor crónico, precisamente por su origen central y la resistencia parcial a los enfoques farmacológicos convencionales. Este ensayo de Lauche et al. aporta al médico que trata fibromialgia un dato concreto: cinco sesiones de ventosaterapia aplicadas en 18 días fueron superiores al cuidado habitual en 12,4 puntos en la escala de dolor, con un 25,5 % de los pacientes que alcanzaron una reducción clínicamente relevante de al menos el 30 %, frente a solo el 2,2 % en el grupo control. Para el paciente que sigue sintomático a pesar de duloxetina, pregabalina o amitriptilina, y que ya realiza un programa de ejercicio físico, este margen de mejora adicional puede tener un impacto funcional real. El perfil de seguridad favorable, con eventos adversos mínimos y sin casos graves, convierte a la ventosaterapia en una opción adyuvante plausible en esquemas multimodales, sobre todo en mujeres de mediana edad con dolor cronificado desde hace años.
▸ Hallazgos Notables
El aspecto más interesante de este estudio no es la comparación entre ventosa real y cuidado habitual — que confirma lo que la clínica ya sugería —, sino el comportamiento del grupo placebo. La ventosa simulada, cuyos agujeros liberaban presión en segundos, produjo resultados casi idénticos a la ventosa real: 18,8 % frente a 25,5 % de respondedores con mejoría ≥30 %, sin diferencias estadísticas entre los grupos. Esto plantea una cuestión genuinamente interesante sobre los mecanismos que intervienen en la fibromialgia: los rituales terapéuticos estructurados, la atención clínica y la expectativa del paciente pueden movilizar la modulación central del dolor de forma mensurable. La mejora en dominios del SF-36 como dolor corporal, vitalidad, funcionamiento social y salud mental en el grupo de ventosa real indica que el efecto, incluso cuando no es superior al placebo, tiene una amplitud multidimensional, relevante en un síndrome cuya carga va mucho más allá de la nocicepción pura.
▸ De Mi Experiencia
En mi práctica con fibromialgia en el Centro de Dolor, he reservado la ventosaterapia como recurso adyuvante, nunca como monoterapia. Suelo asociarla al programa de ejercicio aeróbico supervisado y, cuando hay un componente miofascial evidente, la combino con acupuntura sistémica en puntos de dolor diseminado. La respuesta que observo clínicamente tiende a aparecer después de la segunda o tercera sesión, sobre todo en lo que el paciente refiere como «ligereza muscular» y mejora del sueño, lo que se alinea con los datos de calidad de vida reportados por Lauche et al. El perfil de mejor respondedor, en mi experiencia, es la paciente con fenotipo más tensional y componente miofascial prominente, distinto de la fibromialgia de predominio neurológico central, donde la respuesta es más errática. Cuando hay hiperalgesia generalizada intensa o comorbilidad psiquiátrica no controlada, prefiero consolidar el tratamiento de base antes de introducir cualquier técnica manual.
Artículo original completo
Lea el estudio científico completo
Scientific Reports · 2016
DOI: 10.1038/srep37316
Acceder al artículo originalRevisión Científica

Dr. Marcus Yu Bin Pai
CRM-SP: 158074 | RQE: 65523 · 65524 · 655241
Doctor en Ciencias por la USP y Especialista en Dolor, Fisiatría y Acupuntura. Revisión y curaduría científica de todo el contenido de esta biblioteca.
Más información sobre el autor →Aviso médico: Este contenido es exclusivamente educativo y no sustituye la consulta, el diagnóstico o el tratamiento profesional. Parte de la información puede haber sido elaborada con apoyo de inteligencia artificial y está sujeta a imprecisiones. Consulte siempre a un médico.
Contenido revisado por el equipo médico del CEIMEC — Centro de Estudio Integrado de Medicina China, referencia en acupuntura médica desde hace más de 30 años.
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