La fatiga es el síntoma más prevalente e incapacitante en la esclerosis múltiple (EM), y afecta entre el 75% y el 90% de los pacientes en algún momento de la enfermedad. A diferencia de la fatiga por esfuerzo físico, la fatiga en la EM tiene componentes específicos: fatiga central (por desmielinización de vías corticales y subcorticales), fatiga periférica (muscular, por conducción nerviosa enlentecida) y fatiga secundaria (por insomnio, dolor crónico, depresión y efectos colaterales de los medicamentos). El arsenal farmacológico para la fatiga en la EM es limitado: la amantadina y el modafinilo tienen eficacia modesta y tolerabilidad variable. Un meta-análisis publicado en septiembre de 2024 en Complementary Therapies in Medicine ofrece el primer panorama sistemático del efecto de la acupuntura en esta condición.
El estudio reunió 6 estudios — 4 ensayos clínicos aleatorizados y 2 estudios observacionales — que evaluaron a pacientes con diagnóstico establecido de EM y fatiga como desenlace primario o secundario. Los instrumentos de medición incluyeron la Fatigue Severity Scale (FSS), la Modified Fatigue Impact Scale (MFIS) y escalas visuales analógicas específicas para fatiga. La calidad de vida fue evaluada con instrumentos como el MS Impact Scale (MSIS) y el SF-36. A pesar del número reducido de estudios, los resultados fueron consistentes y estadísticamente robustos.
RESULTADOS PRINCIPALES
Análisis de los resultados: efecto consistente a pesar del tamaño muestral
La diferencia media de −0,92 en la escala de fatiga indica una reducción clínicamente relevante — especialmente al considerar que la FSS tiene una variación de 1 a 7, y un cambio de 0,7 puntos se considera generalmente el MCID para esta escala. La magnitud del efecto de la acupuntura supera el MCID, lo que sugiere un beneficio perceptible por los pacientes en su vida cotidiana. El SMD de 0,91 para la calidad de vida representa un efecto de gran magnitud en la clasificación de Cohen (grande > 0,8), e indica que la mejoría de la fatiga se traduce en una ganancia sustancial en el funcionamiento diario, social y emocional.
La consistencia de los resultados entre los 6 estudios — que incluyeron tanto ECA como estudios observacionales en distintos países — refuerza la solidez de los hallazgos. El intervalo de confianza para la diferencia de fatiga (−1,36 a −0,47) no cruza el cero en ninguno de sus límites, lo que confirma la significancia estadística y sugiere que el beneficio es real y no un artefacto del análisis.
Contexto clínico: la fatiga en la EM como prioridad de tratamiento
Las investigaciones desde la perspectiva del paciente señalan de forma consistente la fatiga — y no la espasticidad ni los trastornos de la marcha — como el síntoma de mayor impacto en la vida diaria de las personas con EM. Interfiere con el trabajo, las relaciones sociales, la capacidad de cuidar de la familia y la autoestima. A pesar de ello, suele subestimarse en las consultas neurológicas, que tienden a centrarse en desenlaces de imagen (lesiones en RM, atrofia cerebral) y neurológicos objetivos. La ausencia de opciones farmacológicas satisfactorias hace que la evidencia sobre la acupuntura sea particularmente relevante para los neurólogos que buscan complementar el manejo de los síntomas.
Preguntas frecuentes
No hay evidencia de interacción entre la acupuntura y los principales inmunomoduladores utilizados en la EM (interferón beta, acetato de glatirámero, natalizumab, ocrelizumab, siponimod). La acupuntura puede realizarse en paralelo al tratamiento neurológico convencional. El médico acupunturista debe ser informado de todos los medicamentos en uso, especialmente anticoagulantes (que contraindican procedimientos más invasivos) y corticosteroides en uso de corto plazo (en las crisis).
Durante una crisis aguda de la EM — con empeoramiento neurológico activo e inflamación en curso — se recomienda esperar a la estabilización antes de iniciar o retomar la acupuntura. El periodo agudo de crisis suele tratarse con corticosteroides en pulsoterapia. La acupuntura está más indicada como tratamiento de fase crónica y de mantenimiento, no como intervención para la crisis aguda. Tras la estabilización (2–4 semanas pos-crisis), puede retomarse con énfasis en la recuperación de la fatiga y de las funciones comprometidas.
Los estudios de este meta-análisis utilizaron protocolos variados de 4 a 12 semanas. En mi práctica, algunos pacientes con EM refieren mejoría de la fatiga tras algunas sesiones. Los estudios incluidos utilizaron típicamente ciclos de 8-12 sesiones. Las sesiones de mantenimiento pueden considerarse de forma individual por el médico acupunturista. La consistencia del tratamiento es fundamental — las interrupciones frecuentes reducen el efecto acumulativo.
Fonte Original
Complementary Therapies in Medicine(em inglês)Fundado en 1989 por médicos formados en la USP y especializados en China, CEIMEC es una referencia nacional brasileña en la enseñanza y práctica de la acupuntura médica. Con más de 3.000 médicos formados en 35 años, colabora con el HC-FMUSP y está reconocido por el Colegio Médico Brasileño de Acupuntura (CMBA/AMB).
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