El dolor inguinal que las pruebas no explican
El dolor en la ingle al caminar, subir pendientes o levantarse de una silla es un síntoma que con frecuencia preocupa: la región inguinal alberga estructuras importantes —vasos femorales, ganglios linfáticos, nervio femoral, conducto inguinal con posibilidad de hernia—. Cuando todas las pruebas resultan normales, el diagnóstico más frecuente y a menudo pasado por alto es el síndrome del iliopsoas: tensión y puntos gatillo en los músculos psoas mayor e ilíaco, que juntos forman el músculo iliopsoas.
El iliopsoas es el principal flexor de la cadera. Su trayecto único —desciende por la columna lumbar, atraviesa la pelvis por su cara interna y se inserta en el trocánter menor del fémur— lo convierte en un músculo profundo, inaccesible a la exploración física superficial e invisible a las ecografías convencionales que evalúan la región inguinal. Esa inaccesibilidad hace que su disfunción sea un diagnóstico raro en la consulta general, a pesar de ser muy prevalente.
Por qué duele más subir pendientes: la biomecánica del iliopsoas
Marcha en plano
Al caminar en terreno llano, el iliopsoas realiza una flexión moderada de cadera en cada zancada, en torno a 20–30° de flexión activa. Con puntos gatillo en el psoas, esta contracción repetitiva genera dolor inguinal que empeora con la marcha prolongada, pero suele tolerarse.
Subida de pendientes y escaleras
Al subir una pendiente o una escalera, la flexión de cadera aumenta hasta 60–90°, lo que exige una contracción máxima del iliopsoas. Es justo en ese momento cuando el dolor en la ingle se intensifica y limita el movimiento. Los pacientes describen que «pueden caminar en llano, pero ya no suben escaleras».
Levantarse de la silla
El gesto de incorporarse desde la sedestación exige extensión de la rodilla y, simultáneamente, flexión inicial de cadera por el iliopsoas. Con el músculo tensionado, el dolor inguinal al levantarse es el síntoma más característico, y suele ser el primero que el paciente nota.
Posición fetal y alivio
El iliopsoas tiende a acortarse en posiciones de flexión de cadera prolongada (sedentarismo, trabajo sentado). El paciente con síndrome del iliopsoas con frecuencia duerme en posición fetal y refiere alivio, porque el músculo queda relajado en esa posición. Tumbarse boca arriba con las piernas extendidas empeora el dolor.
Punción seca del iliopsoas
La punción profunda del iliopsoas requiere un médico formado: la aguja se introduce de forma oblicua por la pared abdominal anterolateral, sorteando los vasos ilíacos, hasta alcanzar el vientre muscular en el corredor retroperitoneal. Electroacupuntura a 2–4 Hz durante 20 minutos produce relajación inmediata y analgesia segmentaria del plexo lumbar.
Epidemiología y contexto clínico
Cómo reconocer el síndrome del iliopsoas
🔍Patrón clínico típico del síndrome del iliopsoas
Mitos y verdades sobre el dolor inguinal
Mito frente a hecho
El dolor en la ingle siempre es una hernia inguinal
La hernia inguinal genera una protuberancia visible o palpable en la ingle, que empeora con el esfuerzo abdominal. El síndrome del iliopsoas causa dolor inguinal con el movimiento de cadera, sin protuberancia. Una ecografía de la región inguinal sin hernia y un dolor reproducible en el test de Thomas apuntan con fuerza al iliopsoas.
El iliopsoas no se puede tratar sin cirugía
La punción seca profunda del iliopsoas, realizada por un médico con formación específica, puede ser una alternativa conservadora relevante: en la mayoría de los casos no requiere cirugía, aunque no todos los pacientes responden. La liberación del espasmo del psoas mediante punción puede reducir la tensión y mejorar la amplitud de flexión de cadera, con una magnitud de respuesta variable según el caso.
Si la resonancia es normal, no hay nada que tratar
La resonancia de la cadera evalúa estructuras articulares, óseas y tendinosas, pero no detecta de forma fiable los puntos gatillo musculares profundos. Muchos pacientes con dolor inguinal por iliopsoas presentan imagen normal, y el diagnóstico es eminentemente clínico: test de Thomas, palpación profunda y reproducción del dolor durante la flexión activa de cadera.
Perla clínica: el test de Thomas
Protocolo de tratamiento
Test de Thomas para cuantificar el acortamiento del iliopsoas. Palpación del triángulo femoral (ingle): reproducción del dolor con presión profunda lateral a los vasos femorales. Evaluación de la columna lumbar: hiperlordosis asociada al acortamiento del psoas. Exclusión de causas orgánicas: hernia inguinal, adenitis, patología urológica o ginecológica, fractura por estrés y dolor de origen lumbar referido.
Punción profunda (60–80 mm) por el corredor abdominal anterolateral, identificando el vientre del iliopsoas mediante el feedback táctil. Electroacupuntura a 2 Hz durante 20 minutos. Asociación con los puntos ST25, ST36, SP12 y SP13 (puntos tradicionales de la región inguinal). Mejora inmediata del dolor y aumento de la zancada al caminar.
Pauta de estiramientos específicos del iliopsoas: zancada con la rodilla apoyada, postura del guerrero del yoga, realizados después de la punción mientras el músculo está relajado. Fortalecimiento excéntrico de los glúteos (antagonistas del iliopsoas) para reequilibrio muscular y prevención de recidivas.
Pausas cada hora durante la sedestación prolongada (el sedentarismo es el principal factor de acortamiento crónico del psoas). Sesiones de mantenimiento mensuales en pacientes con trabajo sedentario. Evaluación lumbar asociada: la tensión del psoas es un factor perpetuante de la lumbalgia que, si no se aborda, conduce a la recidiva del síndrome.
Preguntas frecuentes
Preguntas Frecuentes
Cuando la realiza un médico con formación específica en anatomía y punción profunda, el procedimiento presenta un perfil de seguridad aceptable según las clínicas de dolor especializadas. Aun así, no está exento de riesgos: las complicaciones posibles incluyen hematoma por punción vascular y dolor local. La técnica correcta, la selección adecuada de pacientes y la contraindicación en quienes toman anticoagulantes son fundamentales. Guiar el procedimiento por ecografía añade un margen de seguridad en casos seleccionados.
Sí. La coxartrosis (artrosis de cadera) en fase inicial puede causar dolor inguinal al caminar, muy similar al síndrome del iliopsoas. La distinción es clínica: la coxartrosis empeora con la rotación interna de la cadera y se confirma por radiografía (reducción del espacio articular). Con radiografía normal y dolor que empeora con la flexión activa pero no con la rotación, el iliopsoas es el generador más probable.
El dolor de origen lumbar referido a la ingle es posible, sobre todo cuando hay irritación de las raíces L1–L2. La exploración neurológica (sensibilidad, reflejos) y la resonancia lumbar ayudan a descartarlo. Conviene tener presente, además, que el propio iliopsoas tracciona las vértebras lumbares y suele coexistir con lumbalgia, por lo que el tratamiento puede beneficiar a ambos cuadros.
La mayoría de los pacientes con síndrome del iliopsoas sin cronificación (menos de 6 meses) responde en 6–8 sesiones. Los casos crónicos con acortamiento marcado y lumbalgia asociada pueden requerir 10–12 sesiones para una resolución completa, con mantenimiento mensual en pacientes con trabajo sedentario.