¿Qué es la cefalea infantil?
La cefalea en la infancia es más frecuente de lo que muchos padres suponen. Hasta un 60 % de los niños y niñas en edad escolar refieren dolor de cabeza, y entre un 10 y un 20 % presentan cefaleas recurrentes que interfieren con sus actividades diarias. La migraña, en particular, puede iniciarse ya a los 3 o 4 años, aunque con frecuencia no se reconoce tan pronto.
Ver a su hijo o hija con dolor de cabeza recurrente naturalmente genera preocupación. En la mayoría de los casos, las cefaleas pediátricas son primarias (migraña o cefalea tensional), es decir, no están causadas por una enfermedad grave. No obstante, una evaluación médica es importante para establecer el diagnóstico correcto y excluir causas secundarias.
La migraña en la infancia tiene características distintas a la del adulto: duración más corta (de 2 a 72 horas en niños, según el criterio ICHD-3, frente a 4 a 72 horas en adultos), localización con frecuencia bilateral (no unilateral), predominio de síntomas gastrointestinales (náuseas, vómitos, dolor abdominal) y necesidad de dormir como medida de alivio. Esta presentación atípica contribuye al infradiagnóstico.
Migraña pediátrica
La migraña afecta entre el 3 y el 10 % de los niños y niñas. Se presenta de forma diferente al adulto: más corta, bilateral y con predominio de síntomas abdominales.
Cefalea tensional
Dolor bilateral en banda u opresión, leve a moderado, sin náuseas ni fotofobia significativa. Con frecuencia se asocia a estrés escolar y tensión muscular.
Benigna en la mayoría
Más del 90 % de las cefaleas recurrentes en la infancia son primarias (migraña o tensional). Un examen neurológico normal resulta muy tranquilizador.
Fisiopatología
La migraña resulta de la activación del sistema trigeminovascular: las neuronas del ganglio trigeminal liberan neuropéptidos vasoactivos (CGRP, sustancia P) en las meninges, lo que provoca inflamación neurogénica, vasodilatación de las arterias meníngeas y sensibilización de los nociceptores durales. La señal dolorosa se transmite al núcleo caudal del trigémino y al tálamo.
La depresión cortical propagada, una onda de despolarización neuronal que se propaga lentamente por la corteza, es el sustrato del aura visual y puede activar las aferencias trigeminales meníngeas y desencadenar la fase dolorosa. En niños y niñas, el aura es menos frecuente que en adultos.
La cefalea tensional involucra la sensibilización de nociceptores pericraneales (músculos, fascia y tendones de la región craneal) por estrés muscular crónico. El dolor se refiere como presión u opresión bilateral. La sensibilización central (en el núcleo caudal del trigémino) puede perpetuar el dolor en los casos crónicos.

MIGRAÑA FRENTE A CEFALEA TENSIONAL EN EL NIÑO O NIÑA
| CARACTERÍSTICA | MIGRAÑA | CEFALEA TENSIONAL |
|---|---|---|
| Localización | Bilateral (niños) o unilateral (adolescentes) | Bilateral, en banda u opresión |
| Intensidad | Moderada a intensa | Leve a moderada |
| Cualidad | Pulsátil o latente | Presión u opresión |
| Náuseas/vómitos | Frecuentes (queja principal en niños pequeños) | Ausentes o leves |
| Foto/fonofobia | Presente (el niño busca un ambiente oscuro y silencioso) | Ausente o leve |
| Duración | 2 a 72 horas (ICHD-3 pediátrico) | 30 min a 7 días |
| Impacto en la actividad | Interrumpe actividades; el niño quiere acostarse | No interrumpe actividades en la mayoría |
Síntomas
En niños pequeños, la cefalea puede no expresarse con palabras. Las señales indirectas incluyen irritabilidad, llanto, palidez, búsqueda de un ambiente oscuro y silencioso, rechazo de la alimentación y deseo de dormir.

🔍Manifestaciones de la cefalea infantil
Episodios repetidos de cefalea, con frecuencia con un patrón reconocible por la familia. Puede haber desencadenantes identificables (estrés, sueño irregular, calor).
En la migraña pediátrica, los síntomas gastrointestinales pueden ser más prominentes que la propia cefalea, lo que conduce a diagnósticos erróneos (virosis, gastritis).
La vasoconstricción periférica en la fase prodrómica de la migraña causa palidez facial y ojeras. Los padres con frecuencia notan «el rostro cambiado» antes de que se inicie el dolor.
Los niños pequeños no expresan estas molestias con palabras, sino que las demuestran con su conducta: oscureciendo la habitación, cubriéndose los ojos, pidiendo silencio o llorando con los ruidos.
La migraña abdominal es un equivalente migrañoso de la infancia: episodios de dolor abdominal intenso con náuseas, sin cefalea, en niños o niñas con antecedentes familiares de migraña.
Característico de la migraña pediátrica: el niño se duerme y despierta sin dolor. Es un criterio diagnóstico útil.
Diagnóstico
El diagnóstico es clínico y se basa en los criterios de la ICHD-3 adaptados a la edad pediátrica. El diario de cefalea (frecuencia, duración, intensidad, síntomas asociados, desencadenantes) es la herramienta más importante. El examen neurológico completo es esencial: cuando es normal, resulta muy tranquilizador.
La neuroimagen (RM cerebral) está indicada en situaciones específicas: signos neurológicos focales persistentes, alteraciones del examen neurológico, cefalea progresiva, desviación significativa del patrón clínico, cefalea en niños muy pequeños cuya comunicación es limitada u otras señales de alarma, según la evaluación del neuropediatra.

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
Diagnóstico diferencial
Migraña infantil
Leer más →Episódica, pulsátil, con náuseas/vómitos, fotofobia y mejoría con el sueño; antecedentes familiares marcados
Cefalea tensional infantil
Leer más →Bilateral en opresión, sin náuseas ni fotofobia significativa, asociada a estrés escolar
Cefalea por aumento de la presión intracraneal
Progresiva, empeora en decúbito, vómitos matinales en proyectil y papiledema en el fondo de ojo
Sinusitis
Dolor facial o frontal, rinorrea purulenta, fiebre y empeoramiento al inclinar la cabeza hacia delante
Meningitis (urgencia)
Fiebre alta, rigidez de nuca, fotofobia intensa, alteración del nivel de consciencia y petequias
Cefalea por hipertensión intracraneal
La cefalea secundaria al aumento de la presión intracraneal es rara, pero de importancia crítica: puede indicar tumor cerebral, hidrocefalia, trombosis de seno venoso o pseudotumor cerebri. Las señales de alarma que distinguen esta condición de las cefaleas primarias incluyen carácter progresivo (empeoramiento a lo largo de semanas), intensidad máxima al despertar, vómitos matinales en proyectil (sin náuseas previas), cefalea que despierta durante el sueño nocturno y cualquier alteración neurológica focal.
El examen del fondo de ojo (para detectar papiledema) es esencial en todo niño o niña con sospecha de hipertensión intracraneal. La RM cerebral con gadolinio es el examen de elección. La ausencia de señales de alarma y un examen neurológico normal son muy tranquilizadores y hacen innecesaria la neuroimagen de rutina en la cefalea primaria pediátrica.
Sinusitis como causa de cefalea
La sinusitis se diagnostica con frecuencia en exceso como causa de cefalea en la infancia. La cefalea de origen sinusal típica presenta dolor facial localizado (frente, malares, órbitas), empeoramiento al inclinar la cabeza o presionar los senos paranasales, rinorrea purulenta, fiebre y antecedente de infección respiratoria reciente. La cefalea pulsátil bifrontal sin estos acompañantes es mucho más probable que sea migraña que sinusitis.
La tomografía computarizada de los senos paranasales o la RM pueden revelar engrosamiento mucoso, pero los niveles hidroaéreos o la opacificación completa son necesarios para confirmar una sinusitis aguda. El tratamiento de la rinitis alérgica subyacente puede reducir tanto las exacerbaciones de sinusitis como las crisis de migraña, dado que ambas condiciones coexisten con frecuencia.
Meningitis: diagnóstico de urgencia
La meningitis bacteriana es una urgencia médica que puede manifestarse con cefalea intensa de inicio súbito, acompañada de fiebre alta, rigidez de nuca, fotofobia y alteración del nivel de consciencia. La clásica tríada de cefalea, fiebre y rigidez de nuca no siempre está presente en niños pequeños: en estos casos, la irritabilidad extrema, el rechazo alimentario y la fontanela abombada son señales de alerta.
Las petequias o púrpuras en la piel son señales de alerta de meningococemia y exigen atención de urgencia inmediata. Cualquier niño o niña con cefalea de inicio súbito y de máxima intensidad («el peor dolor de cabeza de su vida»), sobre todo asociada a fiebre, debe ser evaluado de manera urgente. La sospecha clínica justifica el tratamiento empírico antes incluso de la confirmación diagnóstica.
Tratamiento
El tratamiento incluye el manejo de las crisis agudas y, cuando las crisis son frecuentes (4 o más por mes), profilaxis para reducir su frecuencia e intensidad. La identificación y la evitación de los factores desencadenantes son fundamentales.
Diario de cefalea para identificar los desencadenantes: sueño irregular (mucho o poco), saltarse comidas, deshidratación, estrés escolar, exceso de tiempo de pantalla, exposición solar. Regularizar la rutina es fundamental.
Bajo orientación médica: ibuprofeno 7,5 a 10 mg/kg por dosis (máximo 40 mg/kg/día; intervalo mínimo 6 h) o paracetamol 10 a 15 mg/kg por dosis (intervalo mínimo 4 a 6 h). La administración debe ser precoz, al reconocer la crisis. Reposo en ambiente oscuro y silencioso. En adolescentes ≥12 años con migraña moderada a grave, el neuropediatra puede prescribir triptanes en formulaciones aprobadas para uso pediátrico (sumatriptán nasal, zolmitriptán nasal/oral dispersable, rizatriptán oral dispersable; las aprobaciones varían entre países).
Propranolol, amitriptilina o topiramato en dosis bajas, considerados cuando hay 4 o más crisis al mes que afectan la calidad de vida. Importante: el ensayo CHAMP (Powers et al., NEJM 2017) en niños de 8 a 17 años no demostró superioridad de la amitriptilina ni del topiramato sobre el placebo; estas opciones todavía se utilizan en casos seleccionados, con una decisión individualizada por parte del neuropediatra que considere el balance riesgo-beneficio. Magnesio y riboflavina como nutracéuticos.
Acupuntura como profilaxis, terapia cognitivo-conductual (TCC pediátrica), biofeedback, técnicas de relajación y mindfulness. Especialmente útiles cuando hay un componente ansioso o tensional importante.
Acupuntura como tratamiento
La acupuntura es una de las opciones profilácticas mejor estudiadas para la cefalea en adultos, con guías como las de Cochrane y del National Institute for Health and Care Excellence (NICE) que la recomiendan para la migraña y la cefalea tensional. En la población pediátrica, la base de evidencia aún es limitada: los estudios piloto y las series clínicas sugieren una posible reducción de la frecuencia e intensidad de las crisis, pero la extrapolación de la evidencia del adulto requiere prudencia.
Los mecanismos incluyen la modulación del sistema trigeminovascular (inhibición de la liberación de CGRP y sustancia P), la activación de las vías descendentes inhibitorias del dolor (liberación de endorfinas y serotonina), la reducción de la sensibilización central y periférica y la modulación del sistema nervioso autónomo que regula el tono vascular craneal.
En la práctica pediátrica, las agujas tradicionales pueden utilizarse en niños mayores (en general, por encima de los 8 a 10 años) que cooperan y no presentan fobia a las agujas. No obstante, priorizamos las alternativas sin agujas, que ofrecen una estimulación eficaz de los mismos puntos y vías neurofisiológicas.
Pronóstico
El pronóstico de las cefaleas primarias en la infancia es por lo general favorable. Aproximadamente el 50 % de los niños y niñas con migraña experimenta remisión o mejoría significativa en la adolescencia. La cefalea tensional episódica tiene excelente pronóstico.
No obstante, una proporción significativa mantiene cefaleas en la vida adulta, sobre todo cuando hay antecedentes familiares marcados, inicio precoz y alta frecuencia de crisis. Una profilaxis adecuada en la infancia puede modificar la trayectoria de la enfermedad.
Lo más importante es que la inmensa mayoría de las cefaleas infantiles son benignas y tratables. Con un diagnóstico correcto, un tratamiento adecuado y el apoyo de la familia, el niño o niña puede tener una excelente calidad de vida.
Mitos y hechos
Mito frente a hecho
Los niños no tienen migraña
La migraña puede iniciarse ya a los 3 o 4 años. Afecta entre el 3 y el 10 % de los niños y niñas en edad escolar. Su presentación distinta (bilateral, más corta, con vómitos prominentes) contribuye al infradiagnóstico.
Si el examen neurológico es normal, el dolor no es real
Las cefaleas primarias (migraña, tensional) tienen un examen neurológico normal por definición. Eso no significa que el dolor no exista: significa que no hay enfermedad estructural. El dolor es real y merece tratamiento.
Todo dolor de cabeza necesita una tomografía
La gran mayoría de las cefaleas recurrentes en el niño no requiere neuroimagen. La indicación se basa en señales de alarma específicas, no en la ansiedad parental ni en la simple presencia de cefalea.
La cefalea aparece porque necesita gafas
Los errores de refracción rara vez causan cefalea recurrente significativa. Aunque la evaluación oftalmológica es razonable, no es la causa en la mayoría de las cefaleas pediátricas. La migraña y la cefalea tensional son mucho más comunes.
¿Cuándo buscar ayuda?
Las cefaleas recurrentes en la infancia merecen evaluación médica para un diagnóstico correcto y un tratamiento adecuado. Algunas señales requieren evaluación urgente.
Preguntas frecuentes
Sí. La migraña puede iniciarse ya a los 3 o 4 años de edad y afecta entre el 3 y el 10 % de los niños y niñas en edad escolar. Su presentación difiere de la del adulto: duración más corta, localización con frecuencia bilateral y con náuseas y vómitos prominentes. La falta de reconocimiento de esta diferencia conduce a un infradiagnóstico frecuente.
Las señales de alarma incluyen: cefalea que despierta durante el sueño, empeoramiento progresivo a lo largo de semanas, vómitos matinales en proyectil sin náuseas, cefalea tras un traumatismo craneal, fiebre con rigidez de nuca y cualquier alteración neurológica. En estos casos, busque evaluación médica urgente.
No. La gran mayoría de las cefaleas recurrentes en la infancia es primaria (migraña o tensional) y no requiere neuroimagen. La indicación de tomografía o RM se basa en señales de alarma específicas y en el examen neurológico. Un examen neurológico normal es muy tranquilizador.
Sí. El médico acupunturista dispone de alternativas sin agujas ideales para niños: acupuntura láser (indolora), auriculoterapia con semillas de vaccaria o balines y tuina pediátrico. Estos abordajes son seguros, bien tolerados y cuentan con evidencia como profilaxis de la cefalea. Las agujas pueden usarse en niños mayores que cooperan, con buena aceptación cuando se manejan adecuadamente. El acompañamiento de los padres durante las sesiones es parte importante del proceso.
La migraña abdominal es un equivalente migrañoso: episodios recurrentes de dolor abdominal intenso con náuseas, palidez y malestar, sin cefalea, en niños o niñas con antecedentes familiares de migraña. Con frecuencia se diagnostica de manera errónea como gastroenteritis o dolor abdominal funcional. Puede evolucionar a una migraña clásica en la adolescencia.
El ibuprofeno (10 mg/kg) al inicio del dolor es el más eficaz para la migraña infantil. El paracetamol (15 mg/kg) es una alternativa. La clave es tratar pronto, sin esperar a que el dolor se intensifique. El reposo en un ambiente oscuro y silencioso ayuda. El médico puede prescribir triptanes (por ejemplo, sumatriptán nasal) para adolescentes con migraña grave.
Cuando el niño o niña tiene 4 o más crisis al mes que afectan la escuela y la calidad de vida, el médico puede indicar profilaxis con medicamentos como propranolol, amitriptilina o topiramato en dosis bajas, durante 3 a 6 meses. La acupuntura médica es una alternativa profiláctica eficaz y sin los efectos colaterales de los medicamentos.
Sí. El estrés escolar, la presión de los exámenes, el bullying y las dificultades de aprendizaje son factores precipitantes importantes tanto de la cefalea tensional como de la migraña en niños y niñas. Abordar el componente emocional forma parte del tratamiento completo, con apoyo familiar y, cuando sea necesario, acompañamiento psicológico. Los ajustes escolares (pausas, manejo de la carga, comunicación con los docentes) suelen ser de gran ayuda.
No. El uso de analgésicos durante más de 10 a 15 días por mes puede causar cefalea por uso excesivo de medicamentos, una cefalea diaria que empeora paradójicamente con el analgésico. Este riesgo refuerza la importancia de tratar la causa de la cefalea con profilaxis, no solo controlar las crisis con analgésicos.
Los protocolos típicos varían de 6 a 12 sesiones en el ciclo inicial; la mayor parte de la evidencia se extrapola de estudios en adultos y la duración debe individualizarse por el médico acupunturista según la respuesta. Muchos niños y niñas presentan una reducción significativa de la frecuencia de crisis ya en las primeras 4 a 6 sesiones. El médico acupunturista elaborará un plan individualizado basado en la frecuencia de las crisis, el tipo de cefalea y la respuesta al tratamiento.
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