¿Qué es la laberintitis?

En el lenguaje cotidiano, "laberintitis" se ha convertido en sinónimo de cualquier crisis de mareo o vértigo. En términos médicos, sin embargo, laberintitis tiene un significado mucho más restringido: una inflamación aguda del laberinto — la estructura del oído interno que aloja la cóclea (audición) y los canales semicirculares y otolitos (equilibrio). Suele tener origen viral, ser secundaria a una otitis media o formar parte de una infección sistémica.

La laberintitis verdadera es responsable de una minoría de los mareos atendidos en consulta. La mayoría de los pacientes que dicen tener "laberintitis" presentan en realidad otros síndromes vestibulares: vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) — la causa más común en adultos —, enfermedad de Ménière, neuritis vestibular, vértigo cervicogénico, migraña vestibular o mareos de origen central (ictus, esclerosis múltiple, tumores).

Comprender esta distinción es esencial: cada síndrome tiene mecanismos, pronóstico y tratamiento diferentes. Tratar todo episodio de vértigo como "laberintitis" — generalmente prescribiendo antagonistas vestibulares de forma crónica — es un error clínico frecuente que enmascara la enfermedad subyacente y prolonga el cuadro.

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Laberintitis verdadera

Inflamación del laberinto, generalmente viral. Provoca vértigo rotatorio agudo durante días o semanas, asociado a pérdida auditiva ipsilateral y acúfeno. Es autolimitada en la mayoría de los casos.

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El término se usa de forma genérica

En el habla común, "laberintitis" describe cualquier mareo. La mayoría de esos casos corresponden a VPPB, enfermedad de Ménière, vértigo cervicogénico o migraña vestibular — no a laberintitis.

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El diagnóstico cambia el tratamiento

El VPPB se resuelve con maniobras de reposicionamiento. La migraña vestibular responde a la profilaxia de la migraña. El mareo central exige investigación neurológica urgente. El diagnóstico correcto es el que orienta la conducta.

Causas y diagnóstico diferencial

El punto de partida del razonamiento clínico en los síndromes vestibulares es separar los vértigos periféricos (del laberinto y del nervio vestibular) de los vértigos centrales (del tronco encefálico y el cerebelo). La distinción es crítica porque los vértigos centrales pueden indicar un ictus del tronco — emergencia neurológica.

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VPPB (vértigo posicional)

Crisis breves (segundos a 1 min) al cambiar la posición de la cabeza (acostarse, girar en la cama, mirar hacia arriba). Causa más común en adultos. Otolitos desplazados en los canales semicirculares. Tratamiento: maniobras de reposicionamiento (Epley).

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Enfermedad de Ménière

Crisis recurrentes de vértigo rotatorio de horas, con pérdida auditiva fluctuante, acúfeno y plenitud aural. Causa: hidropesía endolinfática. Tratamiento: dieta hiposódica, betahistina y, en casos graves, cirugía.

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Migraña vestibular

Vértigo asociado a cefalea (actual o previa), fotofobia, fonofobia y aura visual. Infradiagnosticada. Tratamiento: profilaxia de migraña (propranolol, topiramato, amitriptilina).

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Vértigo central

Vértigo con alteración del habla, debilidad, diplopía, ataxia o cefalea intensa súbita. Sospecha de ictus del tronco/cerebelo, esclerosis múltiple o tumor. Necesita evaluación neurológica urgente con imagen.

Fisiopatología

El equilibrio depende de la integración de tres aferencias sensoriales: vestibular (canales semicirculares y otolitos del laberinto), visual y propioceptiva (musculatura cervical y articulaciones). El cerebro compara constantemente estas tres entradas; cuando hay discrepancia — por lesión de una de las vías —, el resultado es vértigo.

En la laberintitis viral, el virus (habitualmente herpesvirus, citomegalovirus o postinfección respiratoria) genera inflamación del laberinto membranoso, con edema del neuroepitelio vestibular y de la cóclea — y produce vértigo rotatorio, pérdida auditiva y acúfeno ipsilaterales. El nervio vestibular también puede afectarse de forma aislada (neuritis vestibular), preservando la audición.

En el vértigo cervicogénico, la hiperactividad de los puntos gatillo cervicales profundos altera las señales propioceptivas enviadas a los núcleos vestibulares en el tronco, generando incoherencia entre las aferencias y produciendo vértigo postural, frecuentemente desencadenado por movimientos del cuello. El componente miofascial es la diana directa de la acupuntura médica en estos casos.

Anatomía del sistema vestibular: canales semicirculares, sáculo, utrículo, nervio vestibular y núcleos vestibulares en el tronco encefálico — vías aferentes que se integran con estímulos visuales y propioceptivos
Anatomía del sistema vestibular: canales semicirculares, sáculo, utrículo, nervio vestibular y núcleos vestibulares en el tronco encefálico — vías aferentes que se integran con estímulos visuales y propioceptivos
Anatomía del sistema vestibular: canales semicirculares, sáculo, utrículo, nervio vestibular y núcleos vestibulares en el tronco encefálico — vías aferentes que se integran con estímulos visuales y propioceptivos

Síntomas

La historia clínica detallada permite la mayor parte del diagnóstico. Cuatro preguntas clave orientan el razonamiento: cómo empezó (súbito o gradual), cómo es el mareo (rotatorio, inestabilidad, desequilibrio, sensación de desmayo), cuánto dura (segundos, horas, días) y qué lo desencadena (movimientos de la cabeza, posición, estrés, alimentos).

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Vértigo rotatorio

Sensación clara de que el entorno gira alrededor del paciente o el paciente alrededor del entorno. Sugiere causa vestibular periférica.

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Síntomas auditivos asociados

Pérdida auditiva, acúfeno o plenitud aural sugieren compromiso coclear (laberintitis, enfermedad de Ménière). Su ausencia sugiere neuritis vestibular o causa central.

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Manifestaciones vegetativas

Náuseas, vómitos, sudoración, palidez, taquicardia. Muy intensas en los vértigos periféricos agudos.

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Señales de alarma central

Cefalea intensa súbita, dificultad para hablar, debilidad o entumecimiento en un hemicuerpo, diplopía, ataxia desproporcionada. Investigar ictus del tronco/cerebelo.

Diagnóstico

El diagnóstico de los síndromes vestibulares es fundamentalmente clínico. Una exploración física de calidad evita la mayoría de las pruebas complementarias. Maniobras esenciales: Dix-Hallpike (para VPPB del canal posterior), head impulse test (HIT, para neuritis vestibular), evaluación del nistagmo espontáneo y prueba de Romberg.

El algoritmo HINTS (head impulse, nystagmus, test of skew) tiene una alta exactitud para diferenciar vértigo periférico de central en el servicio de urgencias — superior a la resonancia magnética en las primeras horas de un ictus del tronco. La audiometría es útil cuando hay síntomas auditivos. La videonistagmografía y el video-HIT ayudan en casos atípicos.

La imagen (RM con angiografía) se reserva a vértigos con signos centrales, instalación súbita inexplicada o pacientes con factores de riesgo vasculares importantes.

Tratamiento

El tratamiento depende rigurosamente del diagnóstico. No existe un "remedio para la laberintitis" universal:

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VPPB

Maniobra de Epley (canal posterior) o Lempert/Gufoni (canal horizontal). Se resuelve en 1-3 sesiones. Antagonistas vestibulares solo para alivio sintomático breve.

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Enfermedad de Ménière

Restricción de sodio (<2 g/día), reducción de cafeína y alcohol, betahistina, corticoide intratimpánico en crisis refractarias, gentamicina intratimpánica o cirugía en casos extremos.

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Migraña vestibular

Profilaxia de migraña (propranolol, topiramato, amitriptilina, candesartán). Identificación y retirada de los desencadenantes (sueño irregular, ayuno, vino tinto, quesos curados).

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Rehabilitación vestibular

Fisioterapia especializada con ejercicios de habituación, adaptación y sustitución. Indicada en cualquier vértigo con secuela, en el vértigo cervicogénico y en pacientes con inestabilidad post-ictus.

Acupuntura como tratamiento

La acupuntura tiene un espacio bien definido en los síndromes vestibulares cuando se integra con el diagnóstico correcto. Las indicaciones con mejor evidencia son vértigo cervicogénico, migraña vestibular (como adyuvante en la profilaxia de la migraña), mareo crónico subjetivo persistente (PPPD) y como apoyo en pacientes con enfermedad de Ménière que mantienen síntomas residuales entre crisis.

Entre los mecanismos descritos figuran la relajación de la musculatura cervical profunda (suboccipitales, esternocleidomastoideo, trapecio superior) — fuente de aferencias propioceptivas anómalas para los núcleos vestibulares —, la modulación del sistema autónomo a través de la estimulación parasimpática vagal, la reducción de la sensibilización central y la mejora de la microcirculación cerebelar y vestibular.

En la laberintitis viral aguda, la acupuntura no sustituye el reposo ni la corticoterapia precoz cuando está indicada, pero puede acelerar la compensación vestibular y reducir los síntomas vegetativos (náuseas y vómitos), además de tratar la contractura cervical reactiva que con frecuencia se desarrolla durante la fase aguda.

Mitos y hechos

Mito frente a hecho

MITO

Todo mareo es laberintitis.

HECHO

La laberintitis verdadera es minoritaria. La mayoría de los mareos en adultos son VPPB, migraña vestibular, vértigo cervicogénico o enfermedad de Ménière — cada uno con un tratamiento distinto.

MITO

La cinarizina y la flunarizina pueden usarse de forma continua para "controlar la laberintitis".

HECHO

El uso crónico interfiere con la compensación vestibular natural, prolonga el mareo y provoca parkinsonismo, sedación y depresión, sobre todo en adultos mayores. La indicación es solo en la fase aguda y por pocos días.

MITO

No existe tratamiento curativo para el vértigo.

HECHO

El VPPB se resuelve en 1-3 sesiones con maniobras de reposicionamiento. La migraña vestibular responde a la profilaxia. El vértigo cervicogénico mejora con tratamiento miofascial. El diagnóstico correcto es el que define la curabilidad.

Cuándo buscar ayuda

Acuda a un médico (clínico, otorrinolaringólogo o neurólogo) siempre que tenga crisis recurrentes de vértigo, mareo persistente durante más de dos semanas o mareos asociados a pérdida auditiva. No se conforme con el diagnóstico genérico de "laberintitis": pida que el médico identifique cuál es el síndrome vestibular específico.

PREGUNTAS FRECUENTES · 05

Preguntas Frecuentes

La laberintitis viral aguda es autolimitada y la acupuntura puede ser auxiliar en el control de los síntomas vegetativos (náuseas, vómitos) y de la contractura cervical reactiva. En vértigos crónicos — especialmente cervicogénico y migraña vestibular — la acupuntura tiene un papel mayor, integrada con el diagnóstico correcto y el tratamiento de base.

Existen versiones caseras (maniobra de Brandt-Daroff modificada) que el médico puede enseñar, pero lo ideal es realizar el diagnóstico correcto del canal afectado y la maniobra inicial en la consulta. El VPPB del canal horizontal exige una maniobra distinta (Lempert/Gufoni), y hacer un Epley equivocado puede empeorar el cuadro.

La laberintitis viral aguda dura típicamente entre unos días y dos semanas, con mejoría gradual a medida que se produce la compensación central. Las secuelas (inestabilidad leve en entornos complejos, intolerancia a movimientos bruscos) pueden persistir durante meses y responden bien a la rehabilitación vestibular.

No. La cinarizina y la flunarizina son útiles solo en la fase aguda y por pocos días. El uso crónico es perjudicial — interfiere con la compensación vestibular, provoca parkinsonismo medicamentoso y depresión, sobre todo en adultos mayores. El mareo crónico exige diagnóstico específico, no automedicación continuada.

Sí. El estrés y la ansiedad empeoran prácticamente todos los síndromes vestibulares y existe un cuadro específico — mareo postural perceptual persistente (PPPD) — en el que el mareo se desencadena y se mantiene por mecanismos centrales relacionados con el estrés. Acupuntura, terapia cognitivo-conductual y rehabilitación vestibular son pilares del tratamiento del PPPD.