El acúfeno que viene del músculo, no del oído
Un zumbido constante en el oído, sensación de oído tapado, presión auricular: y todas las pruebas audiológicas normales. Esa es la historia de una proporción significativa de los pacientes con acúfeno: el origen no se encuentra ni en la cóclea ni en el nervio auditivo, sino en los músculos masticatorios y cervicales. Este subtipo se denomina acúfeno somatosensorial, porque puede modularse —aumentar, disminuir o cambiar de tonalidad— con los movimientos de la mandíbula, del cuello o con la presión sobre puntos específicos.
El masetero, los pterigoideos y el esternocleidomastoideo (ECM) son los músculos implicados con mayor frecuencia. Los puntos gatillo en estas estructuras pueden generar dolor referido periauricular, sensación de plenitud en el oído y acúfeno ipsilateral. Cuando existe ese componente somatosensorial, el tratamiento con punción seca y electroacupuntura sobre estos músculos puede complementar el abordaje audiológico convencional, al actuar sobre una de las posibles fuentes del síntoma. La decisión terapéutica la individualiza el médico.
Cómo los músculos masticatorios generan acúfeno
Convergencia en el núcleo trigeminal
El núcleo trigeminal caudal recibe aferencias tanto de los músculos masticatorios (a través del nervio trigémino V3) como de las vías auditivas centrales. Los puntos gatillo en el masetero y los pterigoideos generan una hiperactividad nociceptiva que «desborda» a las vías auditivas por esta convergencia, lo que produce la percepción de un sonido sin estímulo real.
Tensor del tímpano y músculo del estribo
El tensor del tímpano está inervado por el trigémino (V3) y el músculo del estribo por el facial (VII). Los puntos gatillo en el masetero pueden generar un espasmo reflejo del tensor del tímpano por arco trigeminal, alterar la tensión de la membrana timpánica y producir sensación de oído tapado y acúfeno de baja frecuencia.
ECM y dolor referido periauricular
El vientre esternal del ECM refiere dolor de manera profunda al oído. Los puntos gatillo en este vientre generan sensación de presión, plenitud auricular y acúfeno ipsilateral, que con frecuencia se confunden con otitis media o disfunción de la trompa de Eustaquio.
Pterigoideos laterales y ATM
Los pterigoideos laterales, situados en profundidad en la fosa infratemporal, refieren dolor a la articulación temporomandibular y al oído. En pacientes con bruxismo o apretamiento dental, estos músculos se hallan crónicamente sobrecargados y contribuyen tanto al TTM como al acúfeno.
Epidemiología del acúfeno somatosensorial
Reconocer el acúfeno de origen muscular
🔍Patrón típico del acúfeno somatosensorial
Mitos y verdades sobre el acúfeno y el oído tapado
Mito frente a hecho
Si la audiometría es normal, el acúfeno es psicológico
Las pruebas audiológicas evalúan la función coclear y la vía neural auditiva. El acúfeno somatosensorial se origina en músculos y articulaciones que estas pruebas no exploran. No es psicológico: es musculoesquelético. La modulación del acúfeno con los movimientos mandibulares o cervicales constituye una evidencia clínica objetiva de su origen somatosensorial.
La sensación de oído tapado siempre indica un problema de la trompa de Eustaquio
La disfunción tubárica es una causa real de sensación de oído tapado, pero no es la única. Los puntos gatillo en el ECM y el espasmo del tensor del tímpano por hiperactividad trigeminal producen una sensación idéntica. El diagnóstico diferencial incluye timpanometría y valoración miofascial de los músculos cervicales y masticatorios.
El acúfeno crónico no tiene tratamiento
El acúfeno coclear por daño irreversible de las células ciliadas tiene un tratamiento limitado a la habituación y la terapia sonora. Sin embargo, el acúfeno somatosensorial —modulable con el movimiento— responde muy bien a la punción seca y a la acupuntura médica sobre los músculos masticatorios y cervicales. El problema es que muchos pacientes nunca son evaluados para descartar esta posibilidad.
La prueba que revela el origen del acúfeno
Protocolo de tratamiento
Pruebas de modulación del acúfeno (contracción mandibular, presión sobre el trago, rotación cervical). Palpación del masetero, los pterigoideos, el ECM y los suboccipitales. Revisión de las pruebas audiológicas previas. Si hay signos de alarma, derivación prioritaria al otorrinolaringólogo.
Punción del masetero superficial y profundo con búsqueda de respuesta local de contracción. Punción seca del vientre esternal del ECM con técnica de pinzamiento. Electroacupuntura a 2 Hz para neuromodulación de la vía trigeminal. Puntos auriculares complementarios cuando estén indicados.
Punción de los pterigoideos laterales cuando contribuyen al cuadro (TTM asociado). Tratamiento de los suboccipitales y los escalenos cuando exista componente cervicogénico. Integración con ejercicios de relajación mandibular y conciencia del apretamiento dental.
Espaciamiento de las sesiones a quincenales y mensuales. Autocuidado: técnicas de relajación mandibular, postura cervical, conciencia del bruxismo diurno. Si es necesario, férula oclusal nocturna como complemento del tratamiento miofascial.
Perla clínica: la tríada somatosensorial
Preguntas frecuentes
Preguntas Frecuentes
Si el otorrinolaringólogo ha confirmado que la función auditiva y la membrana timpánica están normales, ese hallazgo en realidad refuerza la hipótesis somatosensorial. El siguiente paso es una valoración miofascial con un médico acupunturista para comprobar si los músculos masticatorios y cervicales contribuyen al acúfeno y a la sensación de oído tapado.
El masetero es un músculo grueso y bien vascularizado. La inserción de la aguja produce una sensación de presión, y la respuesta local de contracción puede ocasionar una contracción breve de la mandíbula. La molestia es momentánea y, por lo general, mucho menor que el dolor crónico que el paciente ya padece. Las agujas utilizadas son finas (0,25 mm) y el procedimiento es rápido.
En los casos de acúfeno predominantemente somatosensorial, se ha descrito una reducción significativa —y, en algunos pacientes, la resolución— en series clínicas. En los casos con un componente mixto (coclear y somatosensorial), el tratamiento miofascial tiende a reducir la intensidad del acúfeno, pero puede no eliminarlo por completo. La respuesta es individual y depende de la etiología predominante, de la cronicidad y de los factores perpetuadores; la valoración inicial orienta el pronóstico.