¿Qué es el SPM?
El síndrome premenstrual (SPM) es un conjunto de síntomas físicos, emocionales y conductuales que ocurren de forma cíclica en la fase lútea del ciclo menstrual (de 7 a 14 días antes de la menstruación) y que se alivian con el inicio del flujo menstrual.
Hasta el 80 % de las mujeres en edad reproductiva experimentan algún síntoma premenstrual, pero solo entre el 20 % y el 40 % cumplen criterios de SPM clínicamente significativo. La forma más grave, el trastorno disfórico premenstrual (TDPM), afecta del 3 % al 8 % de las mujeres y se reconoce como entidad psiquiátrica diferenciada en el DSM-5.
El SPM no es una condición inventada ni exagerada: cuenta con una base neurobiológica comprobada que implica la interacción entre las hormonas ováricas y los neurotransmisores cerebrales. Su impacto sobre la calidad de vida, las relaciones y la productividad puede ser sustancial.
Base neurobiológica
El SPM resulta de una sensibilidad cerebral anómala a las fluctuaciones normales de estrógenos y progesterona, que afecta al sistema serotoninérgico.
Patrón cíclico
Los síntomas surgen en la fase lútea (posovulación) y se alivian con la menstruación. Este patrón cíclico es un criterio diagnóstico esencial.
TDPM: forma grave
El trastorno disfórico premenstrual afecta del 3 % al 8 % de las mujeres con síntomas emocionales graves que comprometen significativamente el funcionamiento.
Fisiopatología
La fisiopatología del SPM no implica niveles anómalos de hormonas ováricas: las concentraciones de estrógenos y progesterona son normales. El mecanismo central es una sensibilidad cerebral anómala a las fluctuaciones fisiológicas de estas hormonas, en particular de la progesterona y de su metabolito activo, la alopregnanolona.
La alopregnanolona es un neuroesteroide que modula los receptores GABA-A del cerebro, el principal sistema inhibidor del sistema nervioso central. En las mujeres con SPM, la respuesta cerebral a la alopregnanolona está alterada: en lugar de un efecto ansiolítico, puede aparecer un efecto paradójico ansiógeno que contribuye a la irritabilidad, la ansiedad y la disforia.

El sistema serotoninérgico desempeña un papel central. Las fluctuaciones de estrógenos y progesterona modulan la síntesis, la liberación y la recaptación de serotonina. En la fase lútea, las mujeres con SPM presentan una reducción de la actividad serotoninérgica, lo que explica la eficacia de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) incluso en uso intermitente.
Entre los factores que contribuyen se incluyen el déficit de calcio y magnesio, las alteraciones del eje renina-angiotensina-aldosterona (retención hídrica) y la sensibilidad alterada al GABA. La predisposición genética es evidente: los estudios con gemelos demuestran una heredabilidad del 30 % al 50 %.
Síntomas
Más de 150 síntomas se han asociado con el SPM. Pueden dividirse en emocionales y conductuales y físicos. La combinación y la intensidad varían entre mujeres y pueden variar entre ciclos en la misma mujer.
🔍Síntomas emocionales y conductuales
Síntoma más frecuente; afecta hasta al 80 % de las mujeres con SPM. Desproporción entre estímulo y respuesta emocional.
Sensación de aprensión, nerviosismo y tensión muscular, frecuentemente acompañada de insomnio.
Tristeza, llanto fácil y sensación de desesperanza. En el TDPM, puede alcanzar una intensidad clínicamente significativa.
Reducción de la atención, «niebla mental» y menor productividad cognitiva durante la fase lútea.
Deseo intenso de carbohidratos y dulces, posiblemente relacionado con el intento del cerebro de aumentar la serotonina.
Tendencia a evitar las interacciones sociales y sensación de sobrecarga ante las exigencias cotidianas.
🔍Síntomas físicos
Ingurgitamiento y sensibilidad mamaria bilateral, relacionados con la retención hídrica y el efecto de la progesterona.
Hinchazón abdominal y edema de extremidades por retención de sodio y agua mediada por la aldosterona.
Puede ser tensional o migrañosa, relacionada con las fluctuaciones hormonales, especialmente con la caída de los estrógenos.
Cansancio desproporcionado al esfuerzo, frecuentemente asociado a alteraciones del sueño en la fase lútea.
Mialgia difusa y artralgia, posiblemente mediadas por prostaglandinas y alteraciones inflamatorias leves.
Diagnóstico
El diagnóstico del SPM es clínico y requiere documentación prospectiva del patrón cíclico de los síntomas. No existen análisis de laboratorio que confirmen el diagnóstico. Las determinaciones hormonales son normales y no están indicadas.
El criterio esencial es la restricción temporal: los síntomas deben estar presentes en la fase lútea, ausentes en la fase folicular (días 4-12 del ciclo) y causar deterioro funcional. Se requieren al menos 5 días libres de síntomas tras la menstruación para diferenciar el SPM de los trastornos crónicos.
🏥Criterios diagnósticos del ACOG para el SPM
- 1.Al menos 1 síntoma emocional o físico clínicamente significativo en los 5 días previos a la menstruación
- 2.Síntomas presentes en al menos 3 ciclos consecutivos (documentación prospectiva)
- 3.Alivio de los síntomas hasta 4 días después del inicio de la menstruación
- 4.Al menos 5 días libres de síntomas en la fase folicular
- 5.Deterioro funcional identificable (social, profesional o relacional)
- 6.No atribuible a otra condición psiquiátrica o médica
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
Diagnóstico diferencial
Trastorno disfórico premenstrual
Leer más →- Síntomas psiquiátricos graves (estado de ánimo deprimido, ansiedad intensa)
- Disfunción funcional significativa en el trabajo y las relaciones
- Ciclos documentados con PRISM o DRSP
- Ideación suicida
Pruebas diagnósticas
- Diario prospectivo de síntomas durante 2 ciclos (DRSP)
- Evaluación psiquiátrica
Adyuvante al tratamiento farmacológico (ISRS) para el TDPM; contribuye a la reducción de la ansiedad y a la regulación del estado de ánimo
Depresión
Leer más →- Síntomas depresivos no exclusivamente premenstruales
- Presentes también en la fase folicular
- Puntuaciones elevadas en escalas de depresión (PHQ-9)
- Ideación suicida
- Disfunción grave
Pruebas diagnósticas
- Diario de síntomas
- PHQ-9
- Evaluación psiquiátrica
Evidencia moderada para la reducción de los síntomas depresivos; adyuvante a la psicoterapia y la farmacoterapia
Ansiedad generalizada
Leer más →- Ansiedad persistente no relacionada con el ciclo
- Preocupación generalizada y no cíclica
- Síntomas físicos de tensión fuera de la fase lútea
Pruebas diagnósticas
- GAD-7
- Diario de síntomas durante 2 ciclos
Evidencia firme para la reducción de la ansiedad mediante la regulación del eje HHA y la liberación de endorfinas
Hipotiroidismo
Leer más →- Fatiga, aumento de peso y estreñimiento
- Intolerancia al frío
- Síntomas no exclusivamente premenstruales
Pruebas diagnósticas
- TSH y T4 libre
Adyuvante al tratamiento hormonal; no sustituye la levotiroxina
Endometriosis
Leer más →- Dismenorrea progresiva
- Dolor pélvico crónico no únicamente premenstrual
- Dispareunia profunda
- Infertilidad asociada
Pruebas diagnósticas
- Ecografía transvaginal
- Resonancia magnética pélvica
Modulación de la sensibilización central y del dolor crónico como parte del manejo multimodal
Trastorno disfórico premenstrual (TDPM)
El TDPM es la forma grave del SPM, reconocida como entidad diagnóstica en el DSM-5. Los síntomas psiquiátricos son predominantes y graves —estado de ánimo deprimido marcado, disforia intensa, ansiedad elevada— y causan disfunción funcional significativa en el trabajo, las relaciones y las actividades diarias. Afecta del 3 % al 8 % de las mujeres en edad reproductiva.
El diagnóstico diferencial es fundamental porque el TDPM requiere un tratamiento farmacológico específico (ISRS, en particular paroxetina y sertralina durante la fase lútea). La acupuntura puede incorporarse como adyuvante, contribuyendo a la regulación del estado de ánimo y a la reducción de la ansiedad, pero no sustituye la farmacoterapia en los casos de TDPM grave.
Depresión y ansiedad generalizada
La diferenciación entre el SPM y los trastornos del ánimo primarios se basa en la temporalidad de los síntomas. En el SPM y el TDPM, los síntomas son estrictamente cíclicos: surgen en la fase lútea y desaparecen con el inicio de la menstruación. En la depresión y la ansiedad generalizada, los síntomas están presentes en todas las fases del ciclo y pueden intensificarse en el periodo premenstrual.
El instrumento diagnóstico de referencia es el diario prospectivo de síntomas (DRSP o PRISM) durante al menos 2 ciclos. La ausencia de un periodo libre de síntomas en la fase folicular descarta SPM/TDPM y sugiere un trastorno del ánimo subyacente que requiere evaluación psiquiátrica específica.
Hipotiroidismo
El hipotiroidismo puede causar síntomas que se asemejan al SPM: fatiga, aumento de peso, irritabilidad, alteraciones del sueño y depresión. La diferenciación clínica radica en la ausencia del patrón cíclico típico: en el hipotiroidismo, esos síntomas son persistentes a lo largo de todo el ciclo menstrual, no exclusivamente premenstruales.
La determinación de TSH debe formar parte de la investigación básica de cualquier mujer con síntomas premenstruales, especialmente cuando hay fatiga y aumento de peso prominentes. El tratamiento adecuado del hipotiroidismo a menudo resuelve los síntomas sin necesidad de intervención específica para el SPM.
Tratamiento
El tratamiento del SPM sigue un abordaje escalonado, que comienza con modificaciones del estilo de vida y progresa hacia la farmacoterapia según la gravedad. Para el TDPM, los ISRS son el tratamiento de primera línea con eficacia comprobada.
Ejercicio aeróbico regular (30-60 min, 3-5 veces por semana), reducción de cafeína, alcohol y sodio, dieta rica en carbohidratos complejos. El calcio (1200 mg/día) es la suplementación con mejor evidencia.
Calcio (1200 mg/día — reducción del 50 % en los síntomas globales), magnesio (200-360 mg/día), vitamina B6 (50-100 mg/día), Vitex agnus-castus (20-40 mg/día). Evidencia moderada para todos.
Fluoxetina (20 mg), sertralina (50-150 mg), escitalopram (10-20 mg). Pueden usarse de forma continua o únicamente en la fase lútea (uso intermitente). Eficaces en el 60 %-70 % de los casos de TDPM.
Drospirenona + etinilestradiol en régimen 24/4 (aprobado para el TDPM). Suprimen la ovulación y las fluctuaciones hormonales. Alternativa cuando los ISRS no se toleran o no se desean.
Acupuntura como tratamiento
La acupuntura se investiga como terapia complementaria para el SPM, con estudios preliminares que sugieren un posible beneficio sobre síntomas físicos y emocionales. Los mecanismos propuestos —aún en investigación— incluyen la posible modulación de los sistemas de neurotransmisión (serotonina, GABA) y del tono autónomo, además de efectos mediados por opioides endógenos. No hay evidencia firme de que la acupuntura altere los niveles hormonales; no sustituye los ISRS ni los anticonceptivos cuando están indicados.
Las revisiones sistemáticas y los metaanálisis sugieren una reducción de los síntomas globales del SPM frente al control, con magnitud del efecto variable entre los estudios y calidad metodológica heterogénea. El beneficio reportado abarca tanto los síntomas físicos (mastalgia, distensión) como los emocionales (irritabilidad, ansiedad), pero la solidez de esta evidencia sigue siendo limitada.
La acupuntura puede ser especialmente valiosa para mujeres que prefieren evitar la medicación, tienen contraindicaciones a los ISRS o a los anticonceptivos, o desean complementar el tratamiento farmacológico. Los protocolos típicos contemplan sesiones semanales con intensificación en la semana premenstrual, durante 3-4 ciclos consecutivos.
Pronóstico
El SPM es una condición crónica que persiste mientras haya ciclos menstruales ovulatorios. Los síntomas suelen cesar con la menopausia, durante el embarazo y con el uso de medicamentos que suprimen la ovulación.
Con un tratamiento adecuado, la mayoría de las mujeres alcanza una mejoría significativa en la calidad de vida. Los ISRS son eficaces en el 60 %-70 % de los casos de TDPM, y la combinación de abordajes puede beneficiar hasta al 80 %-90 % de las pacientes.
Es importante reconocer que el SPM puede ser un factor de riesgo para depresión en la perimenopausia y en el posparto. Las mujeres con TDPM deben monitorizarse durante las transiciones hormonales para la detección temprana de trastornos del ánimo.
Mitos y hechos
Mito frente a hecho
El SPM es ñoñería o exageración
El SPM y el TDPM son condiciones médicas con base neurobiológica comprobada. El TDPM se clasifica como trastorno psiquiátrico en el DSM-5. Los síntomas resultan de la interacción entre las hormonas ováricas y los neurotransmisores cerebrales.
Todas las mujeres tienen el mismo SPM
La intensidad varía enormemente. Si bien los síntomas leves son frecuentes, solo entre el 20 % y el 40 % cumplen criterios clínicos. La gravedad la determina la sensibilidad individual del cerebro a las fluctuaciones hormonales.
El chocolate cura el SPM
El antojo de dulces puede reflejar el intento del cerebro de aumentar la serotonina vía triptófano. Aunque aporte alivio momentáneo, no trata la causa. El calcio y el ejercicio cuentan con evidencia mucho más sólida.
Las hormonas del SPM están «descontroladas»
Los niveles hormonales en el SPM son normales. El problema es la sensibilidad cerebral anómala a las fluctuaciones fisiológicas, mediada por alteraciones en los receptores GABA y de serotonina.
Cuándo buscar ayuda
Si los síntomas premenstruales interfieren con el trabajo, las relaciones o la calidad de vida, busque evaluación médica. Existen tratamientos eficaces que pueden transformar la experiencia menstrual.
Preguntas frecuentes
El SPM es un conjunto de síntomas físicos, emocionales y conductuales que ocurren de forma cíclica en la fase lútea del ciclo menstrual (7-10 días antes de la menstruación) y cesan con el inicio del sangrado. Los síntomas más frecuentes son irritabilidad, tensión mamaria, retención hídrica, fatiga, ansiedad y cambios del estado de ánimo.
Los mecanismos propuestos —aún en investigación— implican la posible modulación de sistemas de neurotransmisión (serotonina, GABA) que influyen en el estado de ánimo y el sueño, efectos sobre el tono autónomo y la liberación de opioides endógenos. No hay evidencia de que la acupuntura altere los niveles de estrógenos y progesterona. En el SPM es adyuvante: puede contribuir a reducir la irritabilidad, la ansiedad, la tensión mamaria y el dolor; no sustituye los ISRS ni los anticonceptivos cuando los indica el ginecólogo.
El protocolo habitual contempla sesiones durante la fase lútea (7-14 días antes de la menstruación), con una frecuencia de 2 a 3 veces por semana, durante 3 a 4 ciclos consecutivos para evaluar la respuesta. La acupuntura preventiva —iniciada antes del pico de los síntomas— es más eficaz que el tratamiento iniciado cuando el SPM ya está instalado.
Sí. El SPM causa síntomas moderados que afectan al bienestar pero no impiden el funcionamiento. El TDPM es la forma grave, con síntomas psiquiátricos dominantes (estado de ánimo deprimido intenso, ansiedad intensa) que provocan disfunción significativa en el trabajo y las relaciones. El TDPM afecta del 3 % al 8 % de las mujeres y, por lo general, requiere farmacoterapia con ISRS además de la acupuntura.
Hay evidencia preliminar. Las revisiones sistemáticas y los metaanálisis publicados en revistas revisadas por pares sugieren que la acupuntura puede ser superior al control en la reducción de los síntomas del SPM, con magnitud del efecto variable y calidad metodológica heterogénea entre los estudios primarios. Las comparaciones con sham y las muestras limitadas restringen la fuerza de las conclusiones; el conjunto de la literatura apunta a un posible beneficio como terapia adyuvante, no como sustituta de las intervenciones de primera línea (ISRS, anticonceptivos) cuando están indicadas.
El criterio definitivo es la temporalidad: en el SPM, los síntomas surgen en la fase lútea y desaparecen en los primeros días de la menstruación. Si los síntomas persisten en todas las fases del ciclo, hay un trastorno del ánimo primario (depresión, ansiedad) que se intensifica en el periodo premenstrual. El diario prospectivo de síntomas durante 2 ciclos es el instrumento de referencia.
Sí, algunos cuentan con evidencia. La vitamina B6 (50-100 mg/día), el magnesio (360 mg/día en la segunda mitad del ciclo) y el sauzgatillo (Vitex agnus-castus) tienen estudios clínicos para el SPM. El omega-3 y el calcio también han mostrado beneficio en revisiones. Estos suplementos pueden usarse como complemento de la acupuntura y los cambios en el estilo de vida.
Puede variar. Algunas mujeres relatan un empeoramiento progresivo de los síntomas a lo largo de los años reproductivos, especialmente en la perimenopausia. Otras notan mejoría. La variabilidad es amplia. Los antecedentes de depresión, ansiedad y eventos vitales estresantes incrementan el riesgo de SPM más grave. La menopausia, en general, resuelve el SPM.
Sí, de forma significativa. El ejercicio aeróbico regular —30 minutos al día, 5 veces por semana— reduce los síntomas del SPM al aumentar la producción de endorfinas, reducir el cortisol y regular el sistema nervioso autónomo. Los mismos mecanismos por los que actúa la acupuntura. La combinación de ejercicio regular y acupuntura es sinérgica.
El ginecólogo es el médico de referencia para el SPM. En los casos con un componente psiquiátrico significativo, puede ser necesaria la evaluación por un psiquiatra. El médico acupunturista puede integrar la atención como complemento para el manejo de los síntomas físicos y emocionales, en especial para mujeres que prefieren abordajes no farmacológicos.
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